ETA murió en las urnas

“ETA nació en un seminario”, es el primer libro de una trilogía que está en parte sin escribir; ya se encuentra en imprenta “ETA vivió por el fanatismo”, y pronto se escribirá “ETA murió en las urnas”. Se venderán en una oferta de tres por uno, para liquidar existencias, ya que las nuevas generaciones de vascos prefieren leer el futuro en paz que recordar el pasado violento. Al menos esa es la conclusión que puede extraerse del éxito de ARALAR, un partido político joven con gente joven, que cree y aspira a la independencia del País Vasco y es capaz de condenar al mismo tiempo la violencia terrorista. Auguro que en los próximos años será el cobijo de quienes dudaban de la eficacia de las bombas y los tiros en la nuca, y que hasta ahora se agrupaban en torno a HB para defender sus ideas políticas.
La democracia es imperfecta, pero tozuda para obtener su objetivo: la paz en el País Vasco. Los resultados electorales del pasado 1 de marzo acallarán las lenguas de doble filo, aquellas que condenan, pero al mismo tiempo justifican, han perdido audiencia, y lo que es más importante hegemonía; aunque todavía no se hallan percatado de la nueva situación, y hablen de “golpe institucional” de la nueva mayoría. Y el futuro discurso deberá ser común, sin ambigüedades, en defensa de la paz y el fin del terrorismo; ya nadie puede permitirse desvaríos demagógicos para contentar a los nacionalistas violentos.
Los tres procesos de paz fracasados en el pasado ya no necesitarán un cuarto intento para acabar con ETA. Aún se derramará mucha sangre, no en vano la desesperación, el olvido y el aislamiento de los violentos también mata; pero en una alocada huida hacia el fracaso cometerán muchos errores, y poco a poco serán apresados, juzgados y condenados. La sociedad les ha perdido el respeto en las urnas y en la calle; lo hemos comprobado en la conducta de Emilio Gutiérrez, de la que no justifico su violencia, aunque no podemos negar que se ha convertido en un símbolo de rebeldía y resistencia ante el terror y la amenaza.
La violencia es contumaz, pero se debilita y tiene sus días contados; los terroristas morirán ahogados en la propia sangre que ellos mismos han derramado. Ya muy pocos creen en ellos; envejecerán sin procrear seres violentos y sus armas se oxidarán en los zulos.
El fanatismo tiene los días contados. Es el mejor mensaje que podemos extraer de los resultados electorales del pasado domingo en el País Vasco; ETA morirá por inanición, porque los propios terroristas han querido que así sea, y poco a poco se convertirán en seres anónimos y en la historia superada de un pueblo que ha apostado por la paz y repudia la violencia. ETA agoniza victima del resultado de la urnas, y su muerte se ha convertido en una utopía realizable; ¿alguien lo duda?
(La foto de cabecera pertenece a la obra de Agustín Ibarrola “Los Cubos de la Memoria“, que puede contemplarse en el puerto pesquero de Llanes -Asturias-; un horizonte despejado en la mejor mirada para ver un futuro esperanzador)
Publicado aqui en elplural.com






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