La denuncia falsa es delito (portada en meneame.net)

“La denuncia falsa es algo más que una mentira sin trascendencia. Detrás de este fenómeno se esconde una dudosa salud mental que conviene conocer con el fin de saber a lo que nos enfrentamos“.
Hace unas horas el PP ha presentado una querella criminal contra el Juez Garzón, acusándole de prevaricador. Para ello se agarran a un defecto de forma al haber superado el plazo de tres días que la ley establece para inhibirse -en este caso sobre la trama de corrupción que afecta al Partido Popular- cuando tenga conocimiento de la existencia de aforados en la causa, que puede llegar incluso a afectar a diputados y senadores.
El PP parte de una premisa falsa, utilizando espúreamente una argumento que no se sostiene para justificar la comisión de un delito de prevaricación, ya que el incumplimiento de un plazo procesal no conlleva responsabilidad criminal. De ser así todos los jueces de este país podrían ser acusados de prevaricadores todas las semanas del año, ya que la propia dinámica de la Justicia y la falta de medios les impide cumplir con los plazos previstos en las leyes procedimentales.
Prevaricar es faltar a sabiendas o por ignorancia inexcusable a las labores y deberes de su cargo por parte de un funcionario público; y la conducta del incorruptible Juez Garzón, pesadilla histórica de los políticos de izquierdas y de derechas que han pasado la raya de la decencia, no puede ser calificada como tal cuando está investigando toda una trama corrupta de intereses personales y de Partido que afecta directamente a muchos dirigentes actuales y pasados del Partido Popular y a sus amigos “más intimos”; y no se le puede pedir mayor diligencia. Lo curioso es que quienes ahora se querellan contra Baltasar Garzón son los supuestamente implicados en una corrupción masificada, que se extiende prácticamente a todo el territorio nacional, y que tratan de impedir por cualquier método que se investigue a fondo. No pueden los populares escandalizarse por la existencia de un conocimiento público de sus corruptelas, dado que como políticos están sometidos permanentemente a un juicio público y son conscientes de que todo cuanto se ha publicado procede de las filtraciones de los propios denunciantes, curiosamente de su misma adscripición política.
Los supuestos delincuentes de alta influencia social suelen utilizar la presión para tapar sus fechorías; ese es el método de la mafia italiana contra jueces y fiscales, que parece ahora haber adoptado Federico Trillo y sus colegas.
La palabra prevaricar ha sido utilizada en cientos de ocasiones en los últimos días por parte de numerosos dirigentes del PP con una frivolidad impropia de quienes viven en un país democrático con un Estado de Derecho consolidado; quizás se portan como realmente son, y sus permanentes tics fascistas afloran para defender su “dignidad”, en estos momentos bajo permanente sospecha. Como afirmó en tiempos ya superados Goebbels “una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad“; así funcionó la propaganda fascista en tiempos de Hitler para difundir la mentira, y de este método poco ejemplarizante no parece olvidarse el sector más duro de nuestra derecha escasamente democrática.
El artículo 456 de nuestro Código Penal sancionan como delito la denuncia falsa a quienes “…con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, imputaren a alguna persona hechos que, de ser ciertos, constituirían infracción penal..”, estableciendo penas de prisión y multa para los infractores.
Quienes promueven la querella criminal contra Garzón por prevaricación son plenamente conscientes de la falsedad de sus acusaciones y del temerario desprecio a la verdad, y con su presentación tan sólo pretenden crear una cortina de humo para tapar su presunta corrupción, y salvar los resultados de sus campañas electorales en Galicia y en el País Vasco. Los dirigentes políticos deberían de saber que han sido elegidos por los ciudadanos para defender sus intereses, y deben ser ejemplo de respeto a la ley, y no para utilizarla torticeramente y por motivos partidistas; sin que tengan privilegio especial para impulsar actuaciones por las que cualquier ciudadano podría ser perseguido penalmente.
La querella será archivada en los próximos días; y confiemos en que quienes deban de acordar su sobreseimiento cumplan rigurosamente los plazos procesales para no incurrir en una “nueva prevaricación”. Será el momento en el que el Tribunal que haya conocido de la infracción imputada pueda de oficio proceder contra el denunciante o acusador ante la falsedad de la acusación; será una buena manera de demostrar que los políticos no deben de quedar impunes cuando delinquen.
Por cierto el sector duro y sus artimañas se han apoderado del PP, y Don Mariano y allegados se sienten perdidos ante tanta inmundicia. ¿Cuándo aprenderán a saber que “el todo vale” no vale en democracia?
(publicado aquí en elplural.com)
(Actualizado a las 23 h)
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