Graffiti: “La alegría de vivir es compartir”

Paseando por el barrio de El Raval de Barcelona, a mediana mañana del 13 de diciembre del 2003, bajo un graffiti pude leer: “La alegría de vivir es compartir“; y no me pude resistir a fotografiar algunos de los graffitis que decoraban los tabiques de algunos locales de negocio cerrados y abandonados a su suerte.

Últimamente se cuestiona si puede calificarse al graffiti de “arte urbano”, sin darnos cuenta que una pared deteriorada, sucia y con restos de humedad puede embellecerse con un buen dibujo que transmita ilusión y optimismo.

Recientemente Bonim, un graffitero vitoriano de gran renombre nacional e internacional, y que ha colaborado en la decoración de tres gigantescos depósitos de agua, decía: “por suerte, los ayuntamientos están cada vez más sensibilizados con el tema. Pero también hay otros, como el de Madrid, que se dedican a prohibir”; denunciando con ello la hipocresía de Ana Botella que “por un lado prohíbe el trabajo de los artistas, pero luego los apadrina cuando exponen en galerías”.

El arte en la calle puede dignificar lo que el ser humano es capaz de destruir o abandonar. El simple hecho de poder leer en una pared abandonada la frase “la alegría de vivir es compartir”, ya justifica el graffiti. Compartir ideas, ilusiones y esperanzas ya justifica nuestra propia existencia.





SinLaVeniA día a día vía e-mail
Un comentario
Dabo
enero 25th, 2009
0:15
La tercera foto, eso si que es componer por parte del grafitero y buen ojo del fotógrafo -;)
Participa en SInLaVeniA con tu comentario