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Alberto Arce, el único español que como cooperante de “Free Gaza” ha vivido en directo la invasión de Gaza por parte del ejército israelí, y que nos ha contado a todos a través de distintos medios de comunicación la verdad de lo que estaba ocurriendo, ya ha cumplido su misión, y vuelve a España.
A pesar de que en una entrevista emitida ayer en Radio Klara, que os recomiendo escuchéis, nos transmitía el temor de que pudiese ser detenido a su salida por las autoridades de Israel (recordemos que fue injustamente acusado por su embajador en España de “activista por Hamas), fuentes muy bien informadas me han confirmado hace unos minutos que ha conseguido salir de Gaza por la frontera con Egipto, y ya se encuentra en suelo español bajo la protección de la Embajada de España en El Cairo.
Muy pronto regresará a España, y nos podrá contar personalmente la verdad de lo ocurrido en Gaza. Aunque dispongo de más información, por prudencia me la debo reservar.
Alberto, bienvenido a casa.
(Aquí la información distribuida por la agencia EFE)
Ignoro que han comido nuestros políticos estas navidades, pero parece evidente que con la vuelta al trabajo quedan al descubierto dos maneras bien distintas de hacer política. Mientras el gobierno, a través de Pedro Solbes, nuestro Ministro de Economía, se centraba en la crisis económica y en sus soluciones, rescatando para sí un discurso realista, al que no estábamos acostumbrados, y pronosticando para el 2009 los peores augurios en matería económica; la derecha se decidía a dar un aire de modernidad y cercanía al PP, presentando en sociedad una imagen bien distinta de su joven portavoz parlamentaria.
Respeto profundamente la decisión de Soraya Sáenz de Santamaría, al posar de modelo descalza y escotada, con un gesto que transmite timidez; pero me temo que “los suyos” han pretendido jugarle una mala pasada. Dejando a un lado su atrevimiento, el trabajo fotográfico parece “intencionadamente” pésimo: adoptando una postura forzada, apoyando su brazo izquierdo sobre una silla inadecuada, el autor de la foto ha conseguido que sus piernas salgan desproporcionadas respecto al cuerpo, y objetivamente es una mala foto; veo la mano de Pedro J y la de todos aquellos que quieren derrocar a Don Mariano y a su joven equipo. Y es que el PP se ha convertido en un partido con distintas tendencias, todas ellas enfrentadas entre sí, y en el que la guerra sucía ha sido el camino escogido para resolver sus discrepancias.
Ayer Rajoy, con un discurso cada vez más vulgar y ramplón, se esforzaba en convertir a Zapatero en el único responsable de la crisis económico sin mostrar la menor intención de colaborar en la recuperación; pero mientras esto ocurre el PP trata de convertir en cuestiòn de Estado las consecuencias de una nevada y de una huelga encubierta de Iberia, Esperanza Aguirre se esfuerza de dar un golpe de estado a Caja Madrid para controlar para sí los ahorros de cientos de miles de ciudadanos madrileños, Aznar hace la guerra por su cuenta en FAES insinuando su vuelta a la polìtica activa, y Monserrat Nebrera se ocupa de descalificar el acento andaluz de Magdalena Álvarez.
El PP está roto, sin rumbo, y sometido a interminables conflictos internos; y es malo, nefasto, para nuestro futuro inmediato. Para que un gobierno sea fuerte es necesaria una fuerte oposición, y en estos momentos el PP carece de discurso para dar la talla y transmitir la imagen de que puede ser una buena alternativa de poder.