Bush se marcha con los deberes “hechos”

(Viñeta de Manel Fontdevila en PUBLICO)
George Bush entrará pronto en el Libro Guinness como haber sido el peor presidente en la historia de los EEUU. Todo cuanto se ha propuesto lo ha conseguido, y con nota. Nunca pude entender cómo tan poca cosa ha conseguido hacer tanto daño.
En lo económico, recibió un país próspero y lo entrega a su sucesor sumido en la peor crisis de las últimas décadas, que ha salpicado toda la economía mundial. Eso sí, sus mejores amigos son ahora más ricos, y no sufren las consecuencias de la recesión.
En lo político, ha conseguido hacer una política antisocial sin precedentes; ahora los ricos son mucho más ricos y los pobres cada vez tienen menos. Y como buen dirigente de la mayor potencia mundial ha sabido extender las diferencias sociales a los países más desfavorecidos del tercer mundo.
En política medioambiental ha sido capaz de no firmar en los 8 años de mandato el protocolo de Kioto; total para que pensar en las nuevas generaciones, si no llegará a compartir su futuro.
Ha convertido la política de defensa en la “política del terror”, y ha conseguido llenar muchos cementerios de cientos de miles de víctimas civiles inocentes, con engaños pero sin complejos, siempre sacando pecho aunque fuese a costa de ridiculizarse a sí mismo; convirtiendo la guerra de Irak en el ejemplo más descarado de cinismo. Zapatero, uno de los pocos gobernantes que le plantó cara, fue recriminado por ello por la derecha española, la tradicional derecha reaccionaria que tuvo como escuela la dictadura franquista.
Inigualable defensor de los derechos humanos, ha conseguido ser el fundador de un centro penitenciario ubicado en la isla de Cuba, el de Guantánamo, en donde el terror, la violencia y la tortura bien programada, han sido sus mejores armas para deteriorar el sistema de libertades y derechos individuales.
Durante sus ocho años de mandato una de sus mayores aspiraciones fue la de acabar con el conflicto palestino; y al fin, en sus últimos días, lo ha conseguido, a su manera, apoyando sin fisuras la muerte de seres humanos indefensos; muerto el perro se acabó la rabia. Buena herencia le deja a su sucesor para “solucionar” el conflicto.
Se le ha acabado su tiempo; George Bush pronto se retirará a su rancho de Texas a descansar, que buena falta le hace y será un alivio para todos. Y por las noches, después de cenar tras bendecir la mesa, se sentará en el porche para mirar al cielo estrellado, aquel que le trae tantos recuerdos cuando la luz artificial de las bombas destructoras los iluminaban hasta parecer de día. Bush acudirá a misa todos los domingos y fiestas de guardar, comulgará, pedirá a Dios la paz para él y para los suyos, y confesará sus pecados. ¿Será su Dios tan comprensivo como para perdonarle?; espero que no.






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