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El Partido Popular huele a podrido, y el olor en la Comunidad de Madrid se está haciendo insoportable. Los enfrentamientos entre tendencias dentro del partido han llegado a niveles inadmisibles, y los espionajes cruzados afectan a todos. Lo curioso es que quienes se encargan de investigar están salpicados por las intrigas, y su descrédito les inhabilita para asumir el papel de descubrir la verdad. Lo que intentarn es tapar la mierda que les rodea, pero ya es demasiado tarde.
La investigación judicial es imprescindible, dado que las conductas investigadas tienen claros indicios de delito, que incluso pueden afectar a políticos de primer nivel si se descubre que se han utilizado fondos públicos para las labores de espionaje. No nos olvidemos que nuestro Código Penal tipifica como delito la malversación de caudales públicos cuando estos se utilizan con fines distintos a los que estaban consignados. Pero las responsabilidades políticas no deben de hacerse esperar por más tiempo.
La aportación de SInLaVeniA a la investigación pasaría por obtener las respuestas a preguntas muy sencillas:
–1ª) ¿Quién ha llevado a efecto las labores de espionaje?
–2ª) ¿Quién le dio las órdenes para hacerlo y con qué finalidad?
–3ª) ¿De dónde procede el dinero abonado para costearlas?
–4ª) ¿Qué personas fueron investigadas?
–5ª) ¿A quién benefician y a quién perjudica los resultados obtenidos?
Por el momento debemos de poner al PP en cuarentena, hasta que se pongan nombres y apellidos a las actitudes mafiosas de muchos de sus dirigentes. Si son incapaces de limpiar su casa, ¿Alguien puede pensar que son las personas idóneas para resolver los problemas de este país?
Por 22 votos a favor contra 7 el pleno de la sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Supremo se ha encargado de poner fin a un debate que resultaba innecesario, y por el que una parte muy minoritaria de los “padres” de alumnos de este país, apoyados por los sectores más reaccionarios del PP, obispos y algunas asociaciones católicas, defendían la objeción de conciencia frente a la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”, obstaculizando con ello la enseñanza de valores cívicos comunes a todos los ciudadanos, y con la que se intenta elevar el nivel de preparación de nuestros jóvenes y conseguir una convivencia más sana y cívica, dentro de la lógica controversía de ideas entre los ciudadanos, que redundará en beneficio de todos.
El debate no debía de haberse producido, por cuanto una ley aprobada por el Congreso de los Diputados debe de ser cumplida por todos; resultando paradógjco que quienes acudieron a los Tribunales para legitimar su objeción de conciencia, y la llevaron a la práctica cuando fueron respaldados por algunos Tribunales autonómicos, niegan ahora legitimación al Tribunal Supremo, en una sentencia por la que se unifica la doctrina jurisprudencial ante las discrepancias de órganos judiciales de inferior rango.
Quien alentó la rebelión contra la asignatura fue un Tribunal andaluz, compuesto por jueces que se autodefinen “independientes”, pero que anteponen su “conciencia” al cumplimiento de las leyes, y que componen la conocida “sala vaticana” del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. “Casualmente” el ponente del fallo emitido en su día es un tal Enrique Gabaldón, hijo del presidente de honor del Foro de la Familia. La sentencia dictada, que permitía que un niño no asistiese a clase de “Educación para la Ciudadanía”, fue la cerilla que encendió la mecha de la desobediencia civil, hasta el punto de que Doña Esperanza Aguirre llamó a la insumisión, con una actitud muy poco ejemplarizante para quien afirma creer en la democracia.
Quienes ahora objetan son los herederos ideológicos de los que adoctrinaban a las generaciones de jóvenes que crecieron durante la dictadura franquista y contaminaban con sus creencias la enseñanza. Por entonces había una asignatura que se denominada F.E.N. (Formación del Espíritu Nacional), aunque los mensajes de la doctrina nacional-católica se extendía a las asignaturas de Filosofía, Historia y Literatura. Para que se relajen les transmitiría el mensaje de que “probablemente Dios no existe; deja de preocuparte y disfruta la vida“.
Aún desconozco qué es lo que no les gusta de los textos publicados. Se afirma que las discrepancias en cuanto al contenido afectan sólo a un 10%, pero nadie quiere especificar los capítulos objeto de controversia que supongan un aleccionamiento ideológico. Si los objetores se refieren a los capítulos dedicados al matrimonio homosexual o al divorcio, sería conveniente aclarar que los textos de la enseñanza pública en estos temas se limitan a transmitir los conceptos amparados en nuestras leyes, las mismas que entre todos hemos aprobado y que son obligatorias para el conjunto de la sociedad.
No es malo que las palabras dignidad, igualdad, respeto, justicia, paz, omnipresentes en una democracia, hayan pasado a ocupar un lugar obligatorio en las aulas de los centros educativos. ¿A quienes les molesta?; estoy convencido que el Tribunal Constitucional respaldará sin fisuras la doctrina del Tribunal Supremo; quizás para entonces nuestras aulas puedan recuperar la paz y la cordura; aunque los fanáticos son incombustibles y tratarán de seguir contaminando nuestra sociedad.
Unas farolas, adornadas con los tonos oscuros y azulados de las nubes que surcan los cielos tras una fuerte tormenta, sirven para componer estas tres imágenes
Las fotografias están tomadas el pasado 25 de enero, a la altura de Casablanca (Gijón), trás una fuerte tormenta que nos trajo una copiosa lluvia. Tormenta nada comparable a la que sufre el PP.
Será muy difcil recomponer los destrozos que en los últimos ocho años ha causado Bush; nunca comprenderé cómo un mediocre aficionado al alcohol pudo llegar a ser presidente de la primera potencia mundial, pero lo paradógico de la democracia es que puede llegar a ostentar el poder cualquiera.
Han pasado ocho dias de la toma de posesión de Obama como el Presidente número 44 de los EEUU, y ha tenido tiempo para demostrar a todos que piensa con la cabeza, decide con el corazón y escribe con la izquierda. Su discurso de toma de posesión es una pieza antológica de esperanza en el cambio, y con sus palabras ha sabido transmitir ilusión a todos, incluso a los que no le apoyaron. Obama demuestra ser un idealista consciente de que no todo se puede conseguir pero seguro de que por el camino de la sensatez puede incluso llegar a hacerse realidad la utopia.
En sus primeros ocho días de mandato ha conseguido:
–Revitalizar la defensa de los derechos humanos acordando el cierre de Guantámano y la prohibición de la tortura.
–Recuperar la esperanza para muchos ciudadanos que padecen enfermedades degenerativas y/o invalidantes, abriendo de nuevo las puertas a la investigación de las celúlas madre embrionarias.
–Su primer enfrentamiento con la caduca e hipócrita iglesias católica, al liberalizar fondos para apoyar los movimientos que defienden como opción el aborto.
–Abrir la esperanza a la paz en el mundo, al priorizar su política internacional en el conflicto palestino y en la guerra en Afganistán.
–Pensar en mejorar el medio ambiente, optando por las energías alternativas, en consonancia con el camino ya emprendido por Zapatero.
–Encauzar la recuperación económica, tratando de que se apruebe cuanto antes su plan de inversión de 850.000 millones de dólares.
–Pensar en los más desfavorecidos, afirmando que una de sus prioridades es acabar con el hambre en el mundo.
Su pragmatismo, talante, carisma y personalidad puede convertirle en el lider mundial del siglo XIX. Obama ilusiona, y eso ya es mucho en los tiempos en que vivimos. Es posible que fracase en muchas de sus iniciativas y defraudará a más de uno a poco que los problemas económicos no se resuelvan con prontitud, pero es una esperanza de futuro al capitanear un cambio de rumbo necesario en los tiempos que vivimos.
Disimulan, se sonrien, y fingen que no pasa nada. pero los enfrentamientos internos del PP son cada vez más evidentes. El “todo vale” con tal de controlar el poder parece el camino que unos y otros han emprendido.
Pretenden ganar tiempo judicializando las intrigas, a sabiendas de que la Justicia es excesivamente lenta; pero tarde o temprano todo se sabrá. El futuro inmediato del PP resultará penoso para los conservadores.
Esta frase “tan brillante” no la ha pronunciado Don José María sino María Teresa de Lara, portavoz del PP en la Comisión de Medio Ambiente del Congreso, para justificar o disculpar las contradicciones de Aznar, que en 1997 firmó el Protocolo de Kioto, sobre la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, y ahora encabeza el movimiento escéptico en una cumbre de negacionistas del cambio climático que tendrá lugar en Nueva York el próximo 8 de marzo. Lo que sorprende es que la citada portavoz al mismo tiempo considera que el cambio climático es “una amenaza real para la especie humana“, que es tanto como decir que José María Aznar es un peligro para la humanidad.
Aznar está empeñado en ridiculizarse a sí mismo, y ha emprendido una cruzada sin retorno para conseguir que la historia le juzgue como una de las personalidades más mediocres de la política. Estoy seguro que lo logrará, aunque quizás también obtenga el título, junto a Bush, de haberse convertido en uno de los políticos más mezquinos, mentirosos y menos fiables del siglo XXI.
Lo que resulta esperpéntico es que Ana Botella, que defiende sin complejos las ideas de su esposo, sea la encargada del Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Madrid; ¿Qué opina de todo esto el Sr. Gallardón?; nada, como siempre; con el rabo entre las piernas se deslizará hacia el disimulo, y contestará con una pregunta o con una evasiva.
A la vista de los dislates permanentes de los dirigentes del PP, en este tema y en otros muchos, la frase de “cuando uno dice lo que piensa nunca se equivoca” parece irrelevante. Lo que quizás nos debería de preocupar es el saber “cuándo dicen lo que piensan” y “cuándo piensan lo que dicen“; no se olviden que si hacemos caso a María Teresa Lara “cuando uno dice lo que no piensa siempre se equivoca“.
Afortunadamente los ciudadanos de a pie, que cada día que pasa demostramos que nuestro sentido común y coeficiente intelectual es muy superior al de nuestros políticos, no nos equivocaremos cuando expresemos en las urnas lo que pensamos. A pesar de la crisis económica, que siempre desgasta a quienes ostentan el poder, auguro al PP un largo deambular por el desierto; los resultados de las próximas elecciones europeas, y las autonómicas vascas y gallegas, lo demostrarán.
Por cierto los dirigentes del PP en Madrid han montado su propio tripartito con servicios propios de “espionaje”, “contraespionaje” y “autoespionaje”; no entiendo nada por ahora, pero cuando me aclare expresaré mi opinión. Lo que sí tengo claro es que Doña Esperanza o está en el limbo o es más lista de lo que yo pensaba; en todo caso es culpable por acción u omisión, y en especial por no decir nunca lo que piensa.
Paseando por el barrio de El Raval de Barcelona, a mediana mañana del 13 de diciembre del 2003, bajo un graffiti pude leer: “La alegría de vivir es compartir“; y no me pude resistir a fotografiar algunos de los graffitis que decoraban los tabiques de algunos locales de negocio cerrados y abandonados a su suerte.
Últimamente se cuestiona si puede calificarse al graffiti de “arte urbano”, sin darnos cuenta que una pared deteriorada, sucia y con restos de humedad puede embellecerse con un buen dibujo que transmita ilusión y optimismo.
Recientemente Bonim, un graffitero vitoriano de gran renombre nacional e internacional, y que ha colaborado en la decoración de tres gigantescos depósitos de agua, decía: “por suerte, los ayuntamientos están cada vez más sensibilizados con el tema. Pero también hay otros, como el de Madrid, que se dedican a prohibir”; denunciando con ello la hipocresía de Ana Botella que “por un lado prohíbe el trabajo de los artistas, pero luego los apadrina cuando exponen en galerías”.
El arte en la calle puede dignificar lo que el ser humano es capaz de destruir o abandonar. El simple hecho de poder leer en una pared abandonada la frase “la alegría de vivir es compartir”, ya justifica el graffiti. Compartir ideas, ilusiones y esperanzas ya justifica nuestra propia existencia.