Enrique Múgica, un “faltosu”, incompetente, que desacredita a la institución que representa
Don Enrique Múgica, un histórico del PSOE, en decadencia, lleva muchos años, quizás demasiados, viviendo a costa de los impuestos de los españoles. Primero lo hizo como diputado del PSOE por Guipúzcoa desde 1977 hasta el año 2000, llegando a ser nombrado Ministro de Justicia entre los años 1988 y 1991; actualmente, y por ser bien visto por el Partido Popular, ocupa desde el año 2000 el puesto de Defensor del Pueblo, y por ello tiene el encargo de representar los intereses de los ciudadanos ante abusos que puedan cometer los funcionarios del Estado. Y, pensándolo bien, ha tenido la extraña habilidad de pasar de ser un representante de la izquierda a un amigo entrañable de los diriigentes del PP, lo que le ha permitido mantenerse en su actual puesto, y ha contribuido en los últimos años a desacreditar la figura del Defensor del pueblo, con la colaboración inestimable de la derecha conservadora.
Desconozco, nadie lo sabe a ciencia cierta, en qué dedica su tiempo en la actualidad, ya que como Defensor del Pueblo poco o nada hace para defendernos; no obstante cuando llega la Feria de San Isidro es habitual verle en la primera fila de tendido, ocupando un lugar de privilegio, fumando un enorme puro que oculta en parte su sonrisa de “faltosu” (que falta al respeto). No le insulto, le defino.
Parece poco entendible ver al Defensor del Pueblo acudiendo a un espectáculo en el que se maltrata a los animales hasta la muerte; pero lo que resulta descalificante es que insulte a quienes no están de acuerdo con sus gustos taurinos, y que estadísticamente representamos el 75% de los españoles, llamándonos tontos, escogiendo como tribuna para lanzar sus improperios a la COPE. Para quién no lo sepa Enrique Mugica es un católico practicante al uso, que mantiene excelentes relaciones con la jerarquía eclesiástica; e incluso ha sido condecorado por Don José María Aznar.
Don Enrique, si le queda un poco de decoro, que lo dudo, le sugiero que discretamente dimita “por razones personales”, y deje de desprestigiar con sus palabras la figura ya por si denostada de Defensor del Pueblo; le hemos mantenido durante 31 años, y los ciudadanos no podemos permitir que nos insulte.
Por cierto Sr. Múgica, ya que destaca entre sus virtudes su especial sensibilidad, ¿Nos podría decir a los insensibles de que habló con el General Armada durante un almuerzo que tuvo lugar en visperas del golpe de estado del 23 de febrero de 1981? Los españoles, incluso los antitaurinos, llevamos esperando más de 27 años a que nos dé una explicación que nos podamos creer.
(publicado aquí en elplural.com)






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