El pago de favores con dinero público está tipificado en el Código Penal
Cada vez me sorprende más la impunidad con la que nuestros políticos reparten el dinero de todos para compensar supuestos favores, y los justifican con excusas que no se sostienen. Pero no importa, el poder es el poder, y quienes mandan y deciden se olvidan demasiado pronto que son meros administradores del dinero público y que han de responder por sus actos, incluso ante la jurisdicción penal en supuestos de desviaciones temerarias. Por eso es preciso recordar que en nuestro Código Penal está tipificada como delito la malversación de fondos públicos, y ésta puede producirse cuando “la autoridad o funcionario público … destinare a usos ajenos a la función pública los caudales o efectos puestos a su cargo por razón de sus funciones...” (art. 433 del Código Penal).
Hace pocas horas saltaba a las primera páginas de los informativos que el Ayuntamiento de Madrid patrocinará este año con 70.000 euros al equipo de baloncesto masculino de la Universidad de Georgetown; aunque parece inconcebible que esto suceda, máxime en una época de crisis en la que muchos gastos sociales han sufrido recortes importantes, la noticia pasaría desapercibida si no fuera porque en dicha Universidad el Sr. Aznar viene impartiendo clases “magistrales” y bien remuneradas desde que abandonó la Moncloa en 2004, su esposa Ana Botella es teniente alcalde y concejala del Ayuntamiento de Madrid, y el Sr. Gallardón es alcalde y máximo responsable de las decisiones que se toman en dicho Ayuntamiento. Dándose la curiosa circunstancia, que nadie desconoce, que el trio Aznar-Botella-Gallardon lo forman tres destacados dirigentes y militantes del Partido Popular. Se dice que con ello se pretende captar “turismo idiomático”, aunque sea una justificación que nadie se cree.
¿Casualidad?, ¿compensación por el buen trato que se le ha dado al Sr. Aznar en su nueva vida como profesor universitario?. En todo caso parece un buen caso práctico, alejado de cualquier ficción, para que el Ministerio Fiscal se aplique a fondo e investigue las posibles responsabilidades que pudiesen derivarse de una decisión tan poco justificable; aunque quizás no tenga tiempo para temas tan nimios. No deben de olvidarse, en este caso los madrileños, que los 70.000 euros que se destinan para fomentar el baloncesto de un equipo universitario de los EEUU salen de sus impuestos.






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