Pero, ¿dónde están los sindicatos?

(Historieta gráfica de Manel Fontdevila, en PUBLICO)
Las listas del paro aumentan incesantemente ante la crisis económica; los empresas dicen no poder aguantar más y en el mejor de los casos sus plantillas de trabajadores se ven sensiblemente disminuidas; los beneficios disminuyen y ya sabemos que los empresarios solo piensan en ganar dinero, que para perderlo ya están los currantes cuando pierden sus puestos de trabajo. Los ERE (Expedientes de Regulación de Empleo) se han puesto de moda, y en nuestro país los poderosos gustan de ir a la última.
Ya nadie se acuerda de la época de los grandes beneficios y la especulación galopante, en donde unos pocos ganaban mucho dinero a costa del trabajo de la mayoría. Ahora toca que los currantes se aprieten el cinturón mientras los empresarios esperan tiempos mejores y ponen a buen recaudo los beneficios obtenido en la última década, manteniendo intactos sus patrimonios personales.
Lo lamentable es que en época de crisis muchos trabajadores se convierten en víctimas de los abusos empresariales, y me consta que son numerosas las empresas que se apresuran a intentar transformar en eventuales o temporales contratos que ya son indefinidos, con la única intención de abaratar fraudulentamente el despido, a sabiendas de que quienes son víctimas de estos abusos renuncian a pleitear para no cabrear a quién les puede contratar en el futuro. El poderoso siempre trata de abusar del más débil, y siempre ocurrirá.
Pero ¿dónde están los sindicatos?. Al menos sus lideres ya se han acostumbrado a usar traje y corbata, y han cogido el gusto a alternar con la clase empresarial de igual a igual. Vergonzoso pero cierto.






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