G14, G20, G8, y el punto G
Zapatero, obsesionado por encontrar el punto G, cree que su aspiración para contribuir a refundar el capitalismo pasa por acudir a la cumbre que Bush ha convocado para el 15 de noviembre, a la que no ha sido invitada España. Pero se equivoca, la cumbre no servirá para nada, y no resolverá la crisis económica que sufre el actual sistema capitalista. La solución no está en manos de los que más tienen, porque los dirigentes de los países más poderosos del planeta han sido con sus políticas permisivas los principales responsables de lo que ahora está sucediendo; y poco podrá hacer Bush cuando el 15N tan sólo será un presidente fracasado y en funciones, y con una capacidad prácticamente nula para tomar decisiones, afortunadamente para todos. Con razón Sarkozy advirtió hoy del riesgo de “una revuelta popular mundial”, si la cumbre financiera fracasa, a sabiendas de que se ha percatado que los ciudadanos estamos hartos de lo que está sucediendo.
Todos los clubes privados elitistas que comienzan por G están condenados al fracaso. Primero fue el G14, un grupo compuesto por los clubes de fútbol más poderosos de Europa, pero no reconocido por las instancias oficiales del fútbol europeo o mundial (UEFA y FIFA), y que fracasó a primeros del 2008; a partir del 15 de noviembre conoceremos la frustración del G20, una vez que se constate su incapacidad para resolver la crisis económica sin contar con los demás; y podemos augurar que el último en caer será el G8, que concentra a los 8 países que más han contribuido por la ineficacia de sus dirigentes a la situación que -en mayor o menor medida- estamos sufriendo todos los habitantes del planeta.
De la misma manera que el terrorismo no lo solucionarán los terroristas, ni los delincuentes son los más capacitados para acabar con la inseguridad ciudadana, difícilmente pueden refundar el capitalismo quienes lo han hecho fracasar. Asistimos actualmente a un terrorismo económico, que tan solo se vence poniendo nombres y apellidos a los culpables, y juzgándoles por sus fechorías; tareas que no están dispuestos a asumir lso dirigentes de los países más ricos del mundo, cooperadores necesarios -por acción u omisión- de la especulación salvaje.
Por cierto la ONU, la organización en la que confluyen todos los paises, es el organismo adecuado para afrontar con realismo la crisis económica y sus soluciones, y en especial la Asamblea General (el Consejo de Seguridad es otro club privado); allí es donde Zapatero debe de buscar el punto G; aunque quizás lo encuentre mucho más cerca, sin necesidad de viajar por el mundo, y sin salir de casa; y si lo descubre, que lo disftute, mientras se olvida de acudir a la cumbre del fracaso.






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