Bush y Berlusconi, unidos por el amor
Bush y Berlusconi, unidos por el amor; ambos aman el dinero, la avaricia y la soberbia; y comparten entre sí valores de moda en nuestra época como son la codicia, la guerra, la violencia, la intolerancia, y en especial una ideología ultraderechista y retrógrada. Muchas de sus actuaciones públicas y privadas se encuentran tipificadas como delito en sus respectivos ordenamientos jurídicos; pero no importa, el poder es el poder, y la delincuencia se asume con normalidad cuando la practican los poderosos, que incluso consiguen disponer de apoyo democrático suficiente para ganar elecciones con mayoría absoluta, de lo que se deduce que en la actualidad la mayoría de sus administrados carecen de decencia cívica.
Siento ser cruel incluso con los electores, pero se lo han buscado cuando -a sabiendas de quienes son sus elegidos- les votan y “confían” en ellos, algo muy difícil de digerir para quienes pensamos que la decencia en todos los órdenes de la vida es un valor a respetar. La democracia es así de grande, y de pequeña; pero prefiero creer en ella, que siempre será mejor que su ausencia.
Es curioso como ambos líderes se reúnen ahora para tratar la crisis económica; aquella que es consecuencia de su codicia y permisibilidad. Lo llamativo es que a Berlusconi le preocupa en especial que afecte a la “economía real”, reconociendo que existe otra economía, la especulativa, la que sirve para que sus amigos y ellos mismos se enriquezcan sin disimulo.
¿De qué se rien ambos mandatarios? ¿Acaso tienen malos pensamientos? No vemos sus manos juguetonas, las mismas que firman leyes para que sus conductas queden impunes o para ordenar y financiar un genocidio; quizás las estén utilizando para otras cosas. Pero que nadie piense mal, aunque las maldades son exclusiva de los perversos y degenerados, estos dos indeseables son incapaces de disfrutar de los pequeños placeres de la vida.






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