El fracaso de un sistema y el comienzo de una nueva era

La crisis galopante se agudiza día a día, y comienza a hacer estragos entre la clase trabajadora; el paro aumenta de forma alarmante, el coste de la vida puede dispararse, y corremos el riesgo de que la precarización laboral sea una de las fórmulas a la que recurran las empresas para salvar sus “exiguos” beneficios. El capitalismo como sistema económico entra en recesión y es el momento de agudizar la imaginación para encontrar soluciones inmediatas; y para ello debemos de percatarnos de que el fracaso parte de un capitalismo especulativo que no tiene su sede en las empresas sino en las bolsas de valores, en las que habitualmente se juega con el dinero de los demás.
La globalización del capitalismo ha creado y fomentado una delincuencia económica que se mueve con plena impunidad, y controla a los gobiernos de las grandes potencias. Sin que exista una sociedad que responda adecuadamente, dado que el idealismo del ciudadano ha sido sustituido por la avaricia, el egoísmo y la pérdida de valores morales de referencia.
Una nueva era, en la que los movimientos antiglobalización pueden tener un papel crucial para encauzar nuestro futuro, está a punto de comenzar. Cuando para justificar las locuras del pasado reciente quienes se beneficiaban de ellas las justificaban afirmando que era la lógica del sistema, Carlos Taibo, profesor de Ciencia Politica de la Universidad Autónoma de Madrid, y un colaborador convencido de los movimientos de resistencia frente a la globalización, mantenía que “la globalización avanza hacía un caos que escapa a todo control“. Su premonición se ha convertido en realidad, y el fracaso del sistema es ya una evidencia incontestable; ahora sólo nos queda poner nombres y apellidos a los culpables del expolio y exigirles responsabilidades al más alto nivel, aunque buscar culpables tal volátiles es una tarea para cazafantasmas.
Hoy he comenzado a prepararme para el inicio de una nueva era; como tengo edad suficiente para darme cuenta de que no necesito casi nada de lo que me rodea, me he convertido en un enemigo del consumismo y el relativismo que practico me permite dar sólo importancia a lo que merece la pena, mi intención inmediata es reestructurar mis espacios vitales para darles un contenido más constructivo que revitalice mi calidad de vida. Y SInLaVeniA, con vuestro permiso, continuará siendo mi válvula de escape para expresarme con libertad. Más no puedo, o no quiero, pedir a la vida.






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