El ácido bórico contamina el Consejo General del Poder Judicial

(Historieta gráfica de Manel Fontdevila en PUBLICO)
Estamos tan acostumbrados a considerar como normal lo escandaloso, que algunas noticias pasan desapercibidas sin darles mayor importancia. Esto parece haber ocurrido con la renovación de los miembros del Consejo General del Poder Judicial, en la que los partidos se reparten sus cuotas de poder sin disimulos; en esta ocasión ni siquiera han acudido al fácil recurso del “independiente”, para simular que algo queda de decencia en política. Y dejan sin representación a más del 50% de los jueces de este país que no pertenecen a ninguna asociación.
Los partidos se han cargado definitivamente de un plumazo la independencia del Poder Judicial, hasta el punto de que, por innecesario, el Consejo General podría ser sustituido por una Comisión en el Congreso de los Diputados que se encargase del gobierno de los jueces; sería una manera de ahorrarse un buen dinero, que en épocas de escasez de recursos no viene nada mal.
Nueve conservadores y nueve progresistas; y para desempatar dos nacionalistas, uno catalán y otro vasco; pensando en no perjudicar la buena relación con CIU y con el PNV, que son los que en definitiva acaban manteniendo en el poder a los gobiernos de derechas y de izquierdas cuando no obtienen mayoría absoluta. Pero ¿a qué estamos jugando?; el PSOE y el PP se ríen a la cara de la mayoría de los españoles, y en definitiva de sus propios votantes, y consiguen el más de lo mismo, que al fin y al cabo sirve para engordar estómagos agradecidos como pago de “los servicios prestados”, en muchos casos en forma de resoluciones judiciales.
Cuando ya estábamos convencidos de que el ácido bórico nada tenía que ver con la fabricación de las bombas de ETA al tratarse de un compuesto químico inocuo y habitualmente usado para la conservación de alimentos como el marisco, ahora nos percatamos que también sirve para cargarse definitivamente, y sin disimulos, la aparente independencia del Poder Judicial.
Gemma Gallego, la juez instructora del caso que pretendía relacionar ETA y el 11M a través del ácido bórico, y que artificialmente criminalizó la conducta de algunos mandos de las Fuerzas de Seguridad para mantener viva la llama de la teoría de la conspiración, contribuyendo a favorecer los intereses políticos de los conservadores, ahora es nombrada miembro del Consejo General del Poder Judicial a propuesta del PP. ¿Pago por los servicios prestados?, ¿agradecimiento por la “imparcialidad” que ha demostrado en el ejercicio de sus actuaciones jurisdiccionales?; en cualquier caso es una vergüenza que se produzcan este tipo nombramientos que no hacen más que corroborar que algunos jueces pueden llegar a ser capaces de dictar resoluciones injustas a sabiendas de que lo son, para favorecer intereses partidistas.

(Historieta gráfica de Manel Fontdevila en PUBLICO)
Los socialistas se han cargado de un plumazo el intento de regenerar con los nuevos nombramientos el funcionamiento del Consejo General del Poder Judicial; y lo que es más grave, han permitido que el PP se salga con la suya para que todo siga igual, o peor.
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