Cambio de cromos y política-basura durante el mes de agosto – ¿Merece la pena acudir a las urnas?
Mientras Federico Jiménez Losantos aprovecha el mes de agosto para cargar baterías en Miami tildando de corrupto al Rey por recibir a Hugo Chávez y deseando que Zapatero enferme para evitar el peligro que supone su permanencia en la presidencia del Gobierno, nuestros representantes democráticos aprovechan que los españoles estamos distraídos por las vacaciones, o siguiendo los “inesperados” fracasos de muchos de nuestros deportistas en los Juegos Olímpicos, para hacer sus maldades a hurtadillas.
Resulta muy triste comprobar que el intento de renovar por consenso el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial, y que algunos “ingenuos” pensábamos que tenía como objetivo dar una nueva imagen de nuestras instituciones, es más de lo mismo, y lo único que se ha pretendido es un cambio de cromos que por el momento ha fracasado, ante los vetos cruzados de PSOE y PP. Los socialistas pretendían colocar a Conde-Pumpido, nuestro actual Fiscal General, para presidir el CGPJ, pero los populares no lo respaldan; mientras que estos intentaban incluir en el TC a Francisco Hernando, actual presidente de los jueces, pero los socialistas no lo apoyan dada su conocida capacidad manipuladora incompatible con una -al menos aparente- imparcialidad. ¿No hay en este país personas de prestigio anónimas que sean capaces de dar una nueva imagen a unas instituciones tan denostadas?, ¿siempre tienen que ser los mismos?, ¿tan sólo son válidos los que son fieles y sumisos a la ideología de quienes les proponen?.
Pero quizás la noticia más repugnante y escandalosa de estos días es la pretendida legalización de las aberraciones urbanísticas cometidas en Marbella durante la “era Gil”; un apaño PSOE-PP en la Junta de Andalucía que huele a podrido, permitirá legalizar 18.000 viviendas ilegales, aplicando la política de los hechos consumados. Con ello le damos cobertura legal a las consecuencias de la corrupción urbanística en la Costa del Sol, justificamos las ganancias millonarias -muchas fuera de nuestro país- de los especuladores, y nos convertimos en cómplices y encubridores de presuntos delincuentes. Lo curioso es que quienes toman esas vergonzosas decisiones son los mismos políticos que sacan pecho para expropiar y derribar construcciones ilegales construidas junto al mar, ocupadas por personas humildes, aplicando con efectos retroactivos la Ley de Costas, aprobada con posterioridad a su edificación.
La política huele a basura, y con el calor del verano acrecienta sus efectos. Quizás algún día todos los españoles tendremos que cuestionarnos si merece la pena ir a las urnas, ¿que ocurriría si las dejásemos vacías?; en el fondo todos los políticos son iguales justificando al poderoso y pisoteando a los más humildes.






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