Jul

18

“Una semana muy negra” y la decadencia de la “Semana Negra de Gijón”

Publicado en SInLaVeniA por Fernando de Silva

Una semana muy negra” es el título de una novela de intriga publicada por Pedro de Silva hace algunos años, que gira en torno a la Semana Negra de Gijón, que antaño se calificó por muchos como un encuentro literario-festivo-mediático-político; pero que con el transcurso del tiempo ha ido decayendo hasta el punto de que en la actualidad no pasa de ser una feria cutre del bocadillo y las barracas, y una manera de que Ignacio Taibo II visite Gijón durante dos meses, nos venda un producto ya acabado, y se vuelva a México con la recaudación.

“La Semana Negra” ya no es lo que fue en sus inicios, y sus actividades culturales se resumen a concentrar a un grupo de amigos del Sr. Taibo, que pasan gratis una semana en Gijón, a costa en parte de los impuestos de los ciudadanos, y aprovechan para comer, beber, divertirse y en especial alabarse unos a otros. Y no es para menos si tenemos en cuenta que Ignacio Taibo II es un sectáreo de la cultura, que sólo cree en la que auto-define de izquierdas, y que no admite críticas en sus planteamientos; y por eso organiza sus festejos “culturales” a su imagen y semejanza.

Cada uno puede organizar lo que le venga en gana, y nada tendría que decir sí no perjudicase a los demás; pero no se puede admitir que se instale en el casco urbano, ocupando en pleno verano la playa de Poniente -que es de todos y para disfrute de los gijoneses- y fomentando un ambiente en donde la higiene, la salubridad, la seguridad y el respeto al medio ambiente se encuentran ausentes.

Se dice que la hostelería se beneficia de la celebración de la Semana Negra, y no es cierto; sólo obtienen lucro los negocios más cercanos y los chiringuitos que sirven comida con arena de playa a poco que se levante el viento. Ayer mismo he podido comprobar cómo muchos negocios de hostelería del centro de la ciudad -y en especial los más cercanos a la Plaza Mayor- se ven obligados a cerrar durante estos días por falta de clientela.

Pero lo peor de la Semana Negra radica en que durante 10 días (es la semana más larga del año) la playa de Poniente se convierte en un lugar en donde se depositará todo tipo de suciedad (vasos rotos, restos de comida, papeles, colillas y excrementos humanos), que se mezclará con una arena que no es bañada por el mar. Y es más que seguro que las consecuencias se sufrirán durante toda la temporada de verano.

No entiendo como el Ayuntamiento de Gijón apoya sin reservas su celebración en las condiciones actuales y mucho menos que permita su instalación lindando con viviendas habitadas, cuando por orden judicial ha sido prohibida su celebración en las inmediaciones del Parque de Isabel la Católica como consecuencia de la contaminación acústica, en una zona en la que las viviendas se encuentran mucho más alejadas. Es una manera de no respetar las normas medioambientales, y burlar el contenido de una resolución judicial.

Sr. Taibo, la cultura no es de izquierdas ni de derechas, es simplemente cultura; pero la cultura ha de ser siempre limpia y respetuosa con el medio ambiente. Por eso no creo en su concepción de la cultura; cultura no es cutrez, y la actual Semana Negra se parece más a esto último.


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80 Respuestas

Hola Fer, desde Hondarribia blues festival y con uno rones de más aprovecho para saludar cuando son las 5:52 Am.
No esoy especial aficionada a las ferias de muestras y semanas negras porque tanta gente me abruma, prefiero pasar una tarde en casa de Cristina Macía hablando con ella que caminar entre el gentío y volverme loca. Pero conociendo como conozco a Cristina, parte de la organización del evento y habiendo visto esta misma semana lo volcada que está en el proyecto me duele mucho que se resuma el asunto de la semana negra en esto. No lo veo justo y sin embargo a ti sí te considero un hombre muy justo y un ejemplo hasta tal punto que te consulto mis asuntos personales teniendo la seguridad de que tus respuestas como amigo y justa persona me harán ver la luz dentro de mi impulsivo e inquieto modus vivendi.
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Me gustaría formular una pregunta a todos los que se quejan del carácter de feria de La Semana Negra de Gijón y de la ubicación y de los negocios de Taibo, con el que sólo he intercambiado dos saludos y medio:
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¿Estáis al tanto del programa cultural de La Semana Negra? o lo que es lo mismo ¿Os habéis centrado en exclusiva en los tópicos de cada año?
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Lamento reconocer que no siempre es todo blanco ni todo negro y aunque sólo sea por las personas que de verdad confían en este proyecto creo que debería hacerse una valoración justa de la Semana Negra y no olvidarnos de las connotaciones positivas que trae a nuestra ciudad.
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Por lo demás decirte que efectivamente, llenarse de arena es una mierda, una cerdada para el medio ambiente y para nuestra propia higiene y que quizá… el que tenga respuesta a esto sea el propio Ayuntamiento de Gijón y no la organización de la SN.
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Un beso a Cristina Macía y mi más sincera felicitación a las personas que se lo curran con intensidad, pasión y que se mantienen firmes en sus principios.
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No puedo Fernando, habiendo gente que trabaja bien, e independientemente de que mucho de lo que digas sea cierto… no puedo olvidar a las ojerosas y cansadas organizadoras que he visto esta semana, como Marta o como Cristina. Y lo siento, pero se me encoge el corazón cuando pienso el trabajo de gente volcada que pueda estar leyendo sólamente y como cada año que Taibo se lleva la pasta y que la SN es una barraca de 10 días. ¿Alguno se ha pasado por algún stand a ver libros o comics? ¿Iréis a la movida de los fotoperiodistas este sábado? ¿Alguna conferencia en el programa que queráis destacar? ¿Para cuándo lo bueno de la semana negra? ¿acaso no aporta naada bueno a Gijón?
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Besos.
Mabel

Mabel mi opinión de la Semana Negra no la puedo condicionar por el hecho de que en ella trabajen personas conocidas. Y me parece desolador que en pleno verano una Playa sea ocupada por chiringuitos. Pero te brindo la oportunidad de que escribas en SInLaVeniA a favor de la Semana Negra, y con mucho gusto te lo publicaré mañana mismo.
Ya sabéis que aquí puede escribir todo el mundo, y con plena libertad.
Por cierto te veo muy despierta para ser las 5 de la madrugada, y en pleno festival.

Amigo Fernando, manifestarse que se puede cualquier crítica a esta llamada “Semana Negra”, que personalmente prefiero llamarla “semana sucia”, por razones obvias. La idea del evento fue más que acertada y en sus inicios suponía una imagen peculiar y una plataforma de la ciudad hacia el exterior. Pero con el tiempo, esta celebración fue decayendo en todos los sentidos, símplemente porque nadie tuvo la voluntad política de ejercer un mínimo control sobre la manera de organizarse y celebrarse. Hoy se ha convertido en lo que es: un foro de cuatro amigos, cierto que con poder de convocatoria para mucha gente, pero que no representa, ni muchos menos, el evento cultural que pretendió ser en su día. Y con esta decadente celebración, al final, lo que representamos, es una decadente imagen de la ciudad.

Como todo, hubiera sido manifietgamente mejorable si las personas responsables se pararan a meditar sobre el modo de hacer bien las cosas, en vez de “echar pa lante” como puedadn, con tal de seguir en la brecha y cada uno con su ego en acción. El ayuntamiento,primer velador de la ciudad, en todos sus ámbitos, habría de ser cuidadoso con todo lo que pueda suceder y realizarse, máxime cuando se utilice como “estandarte” a la propia ciudad de Gijón.

La Semana Negra sí, pero no así (curiosos que la izquierda utilizara este lema para oponerse a la UE y no sepa aplicárselo a lo fácil, próximo y doméstico). Me gustaría, porque cada año me encuentro en igual situación, que la edición próxima (que la habrá) desde el Ayuntamiento se tome partido en el evento y haga algo más que poner la “guita” para que tenga lugar y que además de “poner”, colabore marcando pautas y elevando el “listón” de la celebración. Y que en vez de esa “semana sucia” que ahora conocemos, se vuelva a la “semana Negra” que dejamos atrás.

Moba coincido con lo que expones; quizás sería el momento de que el Ayuntamiento exiga un cambio de rumbo, para que se hagan bien las cosas, en un lugar adecuado, y con exigencia de todas las garantias legales de seguridad y salubridad, que en la actualidad no se cumplen.
¿Por qué la administración nos exige a todos que cumplamos con las leyes, y en ocasiones mira para otro lado? No lo entiendo.
Y para añadir algo importante, que no quise comentar: ES INELUDIBLE QUE UN ACTO CULTURAL ESTE PROYECTADO PARA QUE EXISTA PLENA ACCESIBILIDAD PARA TODOS… Los discapacitados no pueden quedar marginados de la cultura, y con el acinamiento actual quienes precisen sillas de ruedas para desplazarse ni tan siquiera piensan en acudir, por las dificultades que ello entraña… ¿es tan dificil entender algo tan sencillo?

Ayer he regresado de mis vacaciones en Colunga para estar menos de 24 horas en Gijón y, cómo no, he visitado la Semana Negra. Nada mas entrar en lo que podemos llamar recinto, una redada policial contra la piratería, decenas y decenas de gentes de color recogiendo sus mercancias del centro del paseo a la velocidad del rayo, tirándo de unas cuerdas estrategicamente situadas en los extremos de sus “mantas”, gente corriendo con mesas plegadas y a medio plegar y sillas de asiento para las clientes de las peluquerias de coletilla. Impresionánte y sólo un detenido, supóngo que de cebo para cumplir expediente, esta parte bien, correcta actuación de la policía. Cultura, menos que nunca y difícil de localizar, pocos comics, pocos libros y en lugares incómodos. Menos ruido que otras anteriores y mucha pulpería con sólo una apetecible de enormes colas, tras un par de horas de miranda, marchamos a cenar una pizza al muelle. El principio del fin de este evento en su concepto actual. la primera vez que me fuí sin ganas de repetir para la próxima vez, tal vez me estoy haciendo mayor.

Sr. de Silva:
Sorprendido por suscribir punto por punto su entrada de hoy.
Me permito añadir un par de cosas de mi propia cosecha:
1) La Semana Negra es subvencionada con 90.000 euros (en números redondos) a los que este año se suma otra partida de 90.000 euros más (total 180.000) desde el Ayuntamiento de Gijón. Si tenemos en cuenta que las atracciones de feriantes pagan hasta 18.000 euros por la semana, los “chiringuitos” unos 6.000 cada uno, que el espacio ocupado es municipal y que cada cual se autofinancia -al margen de lo señalado antes- sus estructuras, ¿donde va ese dinero?. Me parecería estupendo que volviera a las arcas municipales para bien de todos, pero está interpuesta una “Sociedad de la Semana Negra”. Desde mi ignorancia a partir de este punto, preguntaría quienes son los socios y que cantidades de dinero perciben por organizar el evento lúdico cultural.
2) Si cualquiera de nosotros quiere hacer una fiesta con el nivel de decibelios de la Semana Negra, nos echan a patadas de donde sea. ¿Quién es responsable de la contaminación acústica y como se va a compensar a los vecinos de la zona?.
3) Defiendo la permanencia de la Semana Negra en Gijón; al margen del deterioro sufrido desde los primeros años, se trata de un evento con cierta fama, que atrae turismo a nuestra ciudad y que representa uno de los atractivos del verano gijonés. Como señala D. Fernando, poner los medios desde el Ayuntamiento es necesario, pero también conocer el destino de los fondos y utilizarlo para elevar el nivel cultural y estructural (mejores kioskos, más limpieza…) del evento.
4) Propongo la creación de la semana de SInLaVeniA: Cuatro kioskos, media docena de amigos, cada uno a discutir y defender sus intervenciones en este foro, invitamos a media docena de allegados de otros blogs y montamos una pista de coches de choque y un mostrador con sidra y tortilla de patatas. ¿Tendríamos subvención municipal?. ¿Sería necesaria una “Sociedad de SInLaVeniA” para canalizar los ingresos?. ¿Podríamos hacer ruido hasta altas horas de la madrugada?…
Vaya vd. a saber, D. Fernando, piénselo y cuente con mi colaboración.

Es indudable que la Semana Negra, ya es uno de los eventos del verano de Gijón y por lo tanto un atractivo más, que además genera beneficios para muchos de sus participantes.

Lo que no me parece de recibo es que se instale en plena playa de poniente, y me sorprende todavía más que finalmente los vecinos hayan aceptado dicha circunstancia.

Si la Semana Negra tuvo que irse del Molinón, porque molestaba a los vecinos de un edificio que estaba a 100 metros del evento según determinó el Juzgado de lo Contencioso; me pregunto cómo es posible que ahora la instalen a 25 metros de 4 edificios y además encima de la propia playa. En ese sentido me parece que el Ayto se rie de los ciudadanos.

Como la Sentencia se refiere únicamente a la distancia respecto del edificio del Molinón, pues lo pongo a 25 metros de otros edificios y que vuelvan a pleitear. En fin una tomadura de pelo.

Respecto al atractivo cultural no puedo opinar pues la verdad es que frecuento el evento ocasionalmente.

Saludos.

“Sr. Taibo, la cultura no es de izquierdas ni de derechas, es simplemente cultura; pero la cultura ha de ser siempre limpia y respetuosa con el medio ambiente. Por eso no creo en su concepción de la cultura; cultura no es cutrez, y la actual Semana Negra se parece más a esto último.”
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Este pensamiento de Fernando es para mi una de las claves del inmovilismo “cultural” (y por tanto social) al que una parte de la autodenominada “izquierda”, sectaria, quiere llevarnos a la otra autodenominada “izquierda”, quiero creer, no sectaria. Y aunque me cuesta muchos disgustos esto que voy a decir, no puedo dejar de decirlo.
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Es curioso como la noción de izquierda en todas estas payasadas “culturales” pasa a adquirir un significado cuando menos curioso. Se era tanto más de izquierdas cuanto más decididamente se estaba por la introducción de cambios drásticos en la estructura de los antiguos regimenes. Los de derechas eran los moderados o timoratos. Todavía hoy izquierda significa a veces, sencillamente, propensión al cambio, mientras derecha significa resistencia al cambio. Esta semana negra sumida en el oscurantismo y la chabacanería fue extendiendo y estilizando una variedad “plebeya” de la izquierda hasta dar lugar a la actual, con su insultante cursilería, sus gestos amanerados y, sobre todo, su anacrónica visión de la “cultura”. Así, esta cosa negra todavía colea, y encuentra personajes (o “intelectuales” como les gusta a ellos denominarse) casticistas dispuestos a jalear todo lo más cutre de la tradición carpetovetónica en nombre de una “cultura” trasnochada y hortera, defendido con chulería numantina frente a las críticas del resto del mundo, rechazadas como presuntos atentados a nuestro sacrosanto patrimonio “étnico-cultural”.
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Suponiendo que la cultura sea, que es mucho suponer, ¿es la semana negra una moda que la sociedad crea para resolver alguna de sus necesidades? o ¿siendo todos los periódicos privados, necesitamos la TPA o la RTPA, canale públicos de televisión y radio, superfluos donde los haya, que se limitan a transmitir las mismas películas, partidos de fútbol y concursos que los privados? ¿Es mejor el Teatro Jovellanos que el Savoy? Yo creo que no. Simplemente, un concepto rancio, atrasado e inmovilista de esta especie de tribus de lo políticamente correcto intentando amordazar la libertad de pensamiento y expresión de los individuos por la presión social, proclamando un supuesto consenso de la comunidad, en el que casi todos hipócritamente participamos de boquilla, no por convicción sino por miedo a las dificultades que podría causarnos el manifestar nuestro disenso. Una vez más, la imagen pública de la realidad social se deforma por un consenso hipócrita de mentiras políticamente correctas.
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Mientras la iniciativa empresarial se ha adormecido, los organismos e
instituciones públicos se han multiplicado como setas y han proporcionado todo tipo de prebendas a los amiguetes de los políticos.
Muchas de esas instituciones son perfectamente prescindibles, pero
nadie se atreve a suprimirlas. Mientras tanto, los gobernantes del centro y de la periferia discuten el reparto de competencias y dineros entre el Ministerio de Cultura y las consejerías de Cultura de las autonomías, cuando lo mejor para la cultura sería suprimir tanto el ministerio como las consejerías. La cultura no necesita burócratas que la tutelen ni políticos que le impongan sus preferencias y favoritismos.
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Sigo pensando lo que ya dije en otra ocasión: “El coro de cantantes vuelve a cantar. La “marcha” que dicen por ahí arriba, simples reproductores de las ideas del poder, “beautiful people” que conoce los caminos que llevan a la mesa del señor, con almas de cómplices representando papeles de gurús, aparentando equidistancia entre la sociedad y el poder político. La “marcha”, integrada e integradora, que ayuda a no tener ni una idea por nuestra cuenta, que nos abastece de la ideología indispensable para ir tirando. Un aburrimiento, a quien le gustaría creerse, incluso a estas alturas, sujeto histórico de cambio.”
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Don Alejandro, suscribo 100% todo lo que expone. ¿Estamos con fiebre? ¿es el calor del verano es el que nos hace coincidir?
Leyendo lo que indica Don Alejandro, se me ocurre hacer una propuesta: que el Ayuntamiento PUBLIQUE las cuentas de la Semana Negra, que TODOS tenemos derecho a conocerlas al pagarse en parte con nuestros impuestos.. Y que se incluya, por supuesto, el dinero B que se genera, que es mucho, y no paga impuestos al no “existir”.
Reitero EXIGO PUBLICAMENTE DESDE SINLAVENIA LA PUBLICACION DE LAS CUENTAS (INGRESOS Y GASTOS) DE LA SEMANA NEGRA..

Silvia, estás inspiradisima, como siempre.

Gracias, don Fernando. Es la genética. (Y los duendes)

>>>Mabel mi opinión de la Semana Negra no la puedo condicionar por el hecho de que en ella trabajen personas conocidas.

Por supuesto Fernando, creo que conociéndonos ni tú ni yo nos limiaríamos a lo que suele llamarse “comnida de polla gratuita”, pero con mi mensaje, lo que quise decir es que también me gustaría leer que en todo ese merecumbé de la semana negra existe gente currante, honrada y además que lejos de norias y manzanas de caramelo también hay cultura y lo que es mejor… gente interesada en ello.
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Hilos sobre las carencias de la SN hay tantos y tan iguales que esperaba un poco más de variedad en cuanto al análisis.
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Ahí queda mi propuesta.
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Un beso Fernando, llevaba 48 horas sin dormir y como bien sabes, detesto las drogas, así que mi estado espídico era aut-provocado por algo muy curioso: El insomnio. Cuanto menos duermo… más espídica.

Mabel por supuesto que tenemos que respetar a las personas que trabajan con el máximo interés. Me consta el esfuerzo de Cristina por hacerlo lo mejor posible. No tiene nada que ver una cosa con la otra.
es más creo que los currantes de la Semana Negra estarían más felices si se hiciese y programase de otra manera..
Cuando no duermes estás a tope… Es muy, y te comprendo.

Silvia, como siempre, me acabas de dejar boquiabierta y sin palabras. Yo estoy dispuesta a contribuir a desenmascarar esa “imagen pública de la realidad social que se deforma por un consenso hipócrita de mentiras políticamente correctas” si tu encabezas un manifiesto de disentimiento. No estaría nada mal. Ya lo creo.

>>>“imagen pública de la realidad social que se deforma por un consenso hipócrita de mentiras políticamente correctas”

Diablos, sea lo que sea eso que dices espero que no cause muertes o daños físicos a nadie. :-D

Un saludo.
Mabel

Dadle al pueblo lo que el pueblo quiere: si circo, circo, si sangre, sangre o ¿dónde radica el éxito o el fracaso de un acontecimiento “cultural”?
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(¿Fanatismos, Silvie? ¿Pero cómo?
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«Tengo que felicitar y agradecer a EMULSA su trabajo durante la Semana Negra. A media mañana tienen todos los días totalmente limpio el recinto». Pero no sólo resalta su trabajo en este emplazamiento ferial, si no que alaba el tratamiento general que se desarrolla en toda su urbanización. «La playa siempre está limpia y todos los días veo como se lavan con manguera los soportales de los edificios. Les felicito»
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¿Quién, por paradójico que parezca, no incluye entre sus notas distintivas ni el rigor ni la información, Silvie?
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«Cuando yo voy por ahí fuera» -comentaba la alcaldesa de Gijón, Paz Felgueroso- «siempre me preguntan por dos cosas: el Sporting y cuándo comienza esta vez la Semana Negra; esto nos pone en el mundo, de una manera positivamente negra»
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¿Ese otro tan nuestro, Silvie?
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«Aquí el pueblo soberano ha votado con sus pies, paseando una y otra vez», resumía desahogado, ayer, su director, Paco Ignacio Taibo II.
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¿Siempre las mismas brujas, Silvie?
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«Fue el jueves por la noche, me escapé un poco de todo, paseaba por la playa y me fijé en ellos», relató. ‘Ellos’ eran un puñado de senegaleses, de los que trabajan en la mercancía pirata, que agarraron sus tambores y empezaron a tocar bajo la Luna. «No tenían miedo a que nadie les pidiera los papeles, la gente que había por ahí se acercaba, chapurreaba francés, escuchaba sonidos que venían de muy lejos», agregó Taibo. «Si queremos hacer la Europa de los ciudadanos, todos, escritores, dibujantes, debemos ayudar a que esos senegaleses tengan nombre aquí», animó.
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¿Qué son los niños, Silvie?
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La idea se la cogió el presidente del Principado, Álvarez Areces, para concluir que la Semana Negra no es un festival: «es una manera de entender el mundo, una en la que premios Cervantes [ya nadie se acuerda cuando los escritores se quejaba del poco apoyo que recibían vía convocatoria de premios literarios y hoy, algunos de aquellos, cuando han florecido premios literarios en muchas instituciones públicas y privadas, se quejan de la degradación de la literatura como consecuencia de tales premios] y académicos acaban conviviendo con esos senegaleses, en contra de unos tiempos que empujan a la segregación y la xenofobia»)
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Yo quisiera que alguien, algún crítico, alguien, nos definiera qué es la semana negra, porque anda uno como queriendo evitar la noticia y la evidencia, como queriendo ignorarla, y no puede ser. No es cuestión de calificar si es saludable o nociva la existencia de la semana negra. Hay que aceptar que existe, y ¿no sería definitivamente más edificante enfocar todos estos esfuerzos en torno a la cultura para lograr acciones que den como fruto verdaderos valores culturales?
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Por supuesto que hay gustos mayoritarios. No se puede negar que estamos en una sociedad heterogénea en la que siempre hay un roto para un descosido. Entonces, ¿a qué viene quejarse, Silvie, cuándo afirmas que vivimos en una sociedad de comparsas y aplaudidores, de sustitución de los valores éticos y estéticos por taibometros, de sublimación de la horterada y de recuperación de los peores estereotipos del pasado?. Eso son monsergas, y quienes lo afirmáis, nostálgicos de no se sabe bien qué paraíso.
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Sin embargo -siempre hay un sin embargo para algunos-, hay motivos para interrogarse, Silvie, sobre las posibilidades reales de supervivencia. El problema está en saber si se puede vivir al margen de ese gran tinglado de la farsa. De ese permanente espectáculo de autopremios, galas y aplausos generalizados. Y complacencias diversas. La pregunta es cómo sobrevivir y cómo relacionarse con el entorno cuando no se aguantan los encuentros de escritores, se abomina de las pulperías gallegas de feria, no se cree en corderos que no sean lechales, se aburre uno con la exhibición de los que echan de menos a Ángel, bosteza con el tren de la bruja, y le trae absolutamente sin cuidado esta estética taibiana de acercamiento a las gentes sencillas de la vida cotidiana, con sensiblería, con esa piedad final. Porque el problema no está en no acercarse a la arena. El problema está en salir a la calle y que te pregunten por el Butanito, por Carmen Sevilla, Concha o Lola… Y, para colmo, que no te hagan reír los chistes de senegaleses. Que te pregunten y que no tengas nada que decir. O, lo que es peor, que se te escape y digas lo que piensas. Que siempre será, por cierto, de la misa la media. Que “siente un pobre a su mesa”, siga haciendo crecer en el pueblo un sentimiento de caridad cristiana hacia los desheredados, pero que, en realidad, esconda una manera de limpiar las conciencias burguesas.
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Negocio… en total, más de 55.000 libros vendidos
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Decían que aquí, el hombre, era hombre de dos libros y dos mujeres. La legal y la de arte y ensayo. Durante cuarenta años se nos enseñó que bastaba con una mujer, un libro y una espada. Así que lo de los dos libros ya era subversivo. Había que quemar uno. Decían que en España sólo se vendían dos libros cada cuatro meses. ¿Cuáles serían esos dos libros?
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Cultura… millón largo de visitantes.
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Aquí, nunca podrán decir los reaccionarios que no somos más cultos porque hace bueno; que el personal prefiere estar en la calle tomando la fresca y contando chismes de otro personal; que, por fin, nos aprestamos, como nunca, a asumir el aburrimiento melancólico de no esperar otra emoción que la de dejar transcurrir el tiempo. Lo elitista y lo popular, la ‘alta’ y la ‘baja’ cultura, la intensidad y la extensión,… en íntima interdependencia, basada en un mutuo desprecio, que naturalmente cada cual luego administra en beneficio de su propia posición. Funcionarios, mercaderes, eventuales líderes de opinión, a ser mejores, aunque luego no se os conceda ni un solo minuto de triunfo en televisión. En el nombre del sacrosanto espíritu moderno, no denunciéis el triunfo del mal, la corrupción del gusto social a instancias de una semana mediocre y conservadora.
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Rentabilidad económica… ¿?
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A estas alturas, no sin esa melancolía, ¿quién osaría arrebatarles la razón cuando han resultado valores económicos altamente cotizables, a los que ya les da igual avalar las semanas del pasado o las del presente, lo académico, lo moderno o lo postmoderno? Artistas incapaces que tratáis de disimular vuestra falta de talento acudiendo a la provocación y la sorpresa, aprended, para el regocijo de oportunistas y desaprensivos mercaderes, ¿qué cultura cabe esperar sino la del entretenimiento, la de la renovada organización de espectáculos? ¿Habría que poner todas las noches a la gente de rodillas para ver, obligatoriamente, ciclos de John Ford, además, propiciados, claro, por los más turbios intereses comerciales.?
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Reivindica, Silvie, la inteligencia de los confortablemente instalados en sus certezas, sin sospecha del ridículo, sin la necesidad de plena actualización de modas y tendencias, más atenta al fetichismo de lo seguro, de lo consagrado, de los valores conocidos, que a los riesgos del presente, de la experimentación.
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Plácido, y el año que viene, otra vez el mismo fregao. Enhorabuena.
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http://es.youtube.com/watch?v=PURIZ388xvE

Resulta evidente que alguien gana con la Semana Negra, Taibo. ¿Por qué el Ayto. elude su responsabilidad? Ni idea. ¿Por qué permite una semana de diez días de chiringuitos y cutrez? ¿Tal vez por qué el 80 % de la población gijonesa no se queja y lo ve bien.?..llevan a sus niños a los caballitos, comen un poco de pulpo, y consideran que no es ninguna maravilla, pero es una atracción más del verano, y, además, antes de las vacaciones. Miren, lo que creo es que la gran mayoría de los votantes no son críticos con la Semana Negra, y eso es lo único que le interesa a los políticos. El tema lo tienen estudiado. Sinlavenia no es ni más ni menos que un pequeño grupito de blogeros y comentaristas de los que no depende el sueldo de los Sariegos, las pacitas, las parditas, etc… Tal vez alguien más gane con la Semana Negra aparte de Taibo, pero eso no quiero ni pensarlo.

Josean: ¡Te pillé! Bien es cierto que sin tu ayuda habría sido imposible. No sé cómo puedes hacerlo. Con el descubrimiento la boca se me quedó abierta y las mandíbulas se niegan a cerrarla. Enhorabuena, muchacho por tu talento. Y a mí me la doy por tener la oportunidad de disfrutarlo.Aún estoy digiriéndolo. Un abrazo.

Josean: breve, para agradecer el enlace (Freddie King….). Sublime. Casi tanto como tu intervención.Saludos.

:) Pues que siga la fiesta, Victoria
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http://es.youtube.com/watch?v=xrzJjQ6hdUA&feature=related

Si continúas deleitándonos con muestras musicales como éstas, te aseguro que, al menos por mi parte, no parará la fiesta.Un abrazo, Josean.(Y muñequito con sonrisa. Te prometo que intentaré de nuevo las instrucciones que me diste para que aparezca.)

Josean, no podías haber elegido mejor bluesman para acompañar un texto que he leído de principio a fin.
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Deciros que uno de los actos del Festival de Blues de Hondarribia era una conferencia sobre el Blues y la novela negra, a cargo de Manuel López Poy y David Giorcelli y por supuesto “la gran mencionada” era La Semana Negra de Gijón.
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De todas formas es mucho más “cool” quejarse y hablar de las barracas e ir de cultos por la vida cuando quizá, sólo quizá… la gente verdaderamente interesada en la cultura entraría aquí para hablar de lo que ha encontrado interesante en La Semana Negra.
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Cuando voy a un festival de Blues hablo de las bandas de blues, no del precio de la birra en la barraca… será porque seguramente me haya centrado más en lo primero.
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200 escritores y una noria, decía Cristina Macía en su blog:
http://www.cristinamacia.com/?p=21

Salud, Novela negra & Blues.
Mabel

Mabel, la verdad que no tengo más que decir sobre esta forma de entender la cultura (y por tanto, la vida) que yo critico y evidentemente no comparto. Y lo digo sin pertenecer a ese mundo de la “cultura” (entrecomillada, porque no representa la que puede mejorarnos, la que debería luchar por establecer un mundo de progreso, bla, bla, bla…). Yo estoy al margen. Pero…
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… yo no he criticado (ni he mencionado) las barracas, ni el precio de las birras ni las norias (porque yo vi dos, ni más ni menos). Faltaría más. Yo critico lo que representa, por ejemplo, este tipo de comentarios: “Espero que no sea cierto, que los estudiantes de hoy en día no se hayan vuelto pijipaletos, o no todos, o no del todo. Quiero creer que en la universidad de hoy queda algo de aquella institución contestataria, divulgadora, creadora, impulsora, de aquella fuerza social que hacía temblar al poder establecido. Quiero creer que no predominan los patanes con miras estrechas, ni los borjamaris y las maripís, ni los ecologistas con todoterreno en la puerta. Quiero creerlo porque tengo una hija que irá, si lo desea, a la universidad. Y no me gustaría que se volviera gilipollas (Cristina Macía en su blog)”. Además de aprovechar para meterse con el rector por motivos que desconozco (quizás las eternas conspiraciones universitarias), esto es, como dijo Silvie, otra monserga de nostálgicos de no se sabe bien qué paraíso, de no sé que universidad que no sé donde ha existido: ¿en París?, ¿debajo de los adoquines donde está la arena?, ¿en la vida exagerada de Martín Romaña?, ¿en un libro de esos de George RR Martin, que Cristina Macía traduce o ha traducido?, ¿en el concurso de tostas de Balbi Meana?… Ni idea.
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… no pretendo ir de culto por la vida. Tengo cierta erudición de cosas que aquí no creo haber contado (o sí, quien sabe ya). De ahí a ser culto hay un largo camino que no he recorrido y que a estas alturas no recorreré, por desgracia.
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…ahora bien, para poder ir más allá en el debate, “gente realmente interesada en la cultura (o en otras cosas), podría contarnos lo que ha visto interesante en la SN… lo que aporta de bueno a Gijón… las connotaciones positivas… (porque hasta el momento no he leído nada, salvo lo de los 200 escritores, no sabemos si interesantes por el número o la letra, y una noria…). Yo he encontrado interesante: el supermercado del libro que patrocinaba El Árbol, (que no se si sería cultura o un mercadillo de saldo que siempre es de agradecer) y ver a mi sobrina saltar en las colchonetas a 3,50 euros el viaje de cinco minutos (ni más ni menos).
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… tampoco estaría mal conocer (yo al menos lo desconozco): ¿quién organiza la SN?, una empresa privada, pública, mixta, una fundación sin ánimo de lucro…; ya que hay dinero público, ¿se convoca un concurso público? (porque a lo mejor hay otra gente interesada en organizarla…incluso con otras ideas), ¿es una concesión?, ¿es una colaboración público-privada según la nueva ley de las administraciones públicas?…; ¿en que condiciones y con quién se contrata al personal que trabaja en ella?, son fijos, inestables, continuos, discontinuos…; ¿cuánto ganan los trabajadores?; ¿qué horarios hacen?; ¿pagan un canón (o como se llame) esos negritos- senegaleses- tan-graciosos- que- bailan- a la luz- de la luna- y chapurrean francés?…; ¿cuál es la responsabilidad social de los organizadores, sean quienes sean?…vamos, ¿es la “cultura” la excusa para el negocio de unos impostores, que como decía aquel, no nos protegen de nada?
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…no dudo que haya gente currante, honrada e interesada en la cultura (yo mismo, que desde hace más de veintipico años estoy en eso que ahora se critica tanto de las 65 horas semanales), ojerosos y cansados (yo mismo, que duermo poco, como ves, por criticar la “cultura”)
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… has de reconocer que pacotaibodos estaría más mono así:
http://www.triunfodigital.com/mostradorn.php?año=XXVII&num=540&imagen=1&fecha=1973-02-03
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… y has de reconocer que era la mejor:
http://es.youtube.com/watch?v=644lZRpMsjs
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Salud, novela negra, blues…norias, barracas, pulpo, tiro al blanco, tómbolas, coches de choque…
Josean

Querida Mabel:
Mi tío, que es un señor muy serio, desde que conoció el pop marxista quiere que yo sea arty. Mi abuelo, que también es un señor muy serio, quiere que sea fina. La verdad es que, por lo cool o por lo tul, me conformaría con ser apañá. Pero no sé, porque mira que llamarme Fani. Me hubiese gustado más llamarme Mary, Elisabeth o Doris, pero aquí, donde vivo con mi abuelo y con mi tío, no está bien visto.
Fani

Hay un comentario, anterior a este de mi sobrina, donde intentaba contestar a Mabel, pero se ha quedado colgado y no ha entrado.

Pues esto, anoche, era algo así:
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Mabel, la verdad que no tengo más que decir sobre esta forma de entender la cultura (y por tanto, la vida) que yo critico y evidentemente no comparto. Y lo digo sin pertenecer a ese mundo de la “cultura” (entrecomillada, porque no representa la que puede mejorarnos, la que debería luchar por establecer un mundo de progreso, bla, bla, bla…). Yo estoy al margen. Pero…
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… yo no he criticado (ni he mencionado) las barracas, ni el precio de las birras ni las norias (porque yo vi dos). Faltaría más. Yo critico lo que representa, por ejemplo, este tipo de comentarios: “Espero que no sea cierto, que los estudiantes de hoy en día no se hayan vuelto pijipaletos, o no todos, o no del todo. Quiero creer que en la universidad de hoy queda