La huelga es un derecho, no una obligación
La huelga es un derecho reconocido en el art. 28-2º de la Constitución en favor de los trabajadores para la defensa de sus intereses; transformarlo en una obligación mediante la fuerza o la coacción deslegitima cualquier reivindicación por muy justa que sea. No es comprensible que la huelga del transporte no sea apoyada por el 88% del sector, y sin embargo afecte a la práctica totalidad del transporte por carretera.
Ayer, en la cadena SER, un representante del sector minoritario que apoya la huelga, afirmaba que la ministra de Fomento era la culpable del fallecimiento de un huelguista cuando fue atropellado por una furgoneta. Me parece una frivolidad establecer tal imputación, cuando todos sabemos que los responsables de las consecuencias de las situaciones de violencia son quienes la provocan.
Os recomiendo la lectura de un artículo de Manolo Saco, titulado “Hay que redefinir la palabra huelga“, en el que distingue los distintos tipos de huelga posible (huelga a la japonesa, huelga de hambre, huelga revolucionaria, huelga general…), considerando que la que estamos padeciendo estos días es una huelga salvaje, definiendo ésta como aquella que no cumple los requisitos legales.
La mayoría de los camiones no salen a la calle por temor a sufrir daños; y quienes lo hacen se exponen a que le pinchen las ruedas, le rompan las lunas, o incluso que le quemen su camión. El Ministerio del Interior ha comenzado a aplicarse con dureza contra los piquetes “informativos”; ha tardado tres días en reaccionar, pero al fin se ha dado cuenta que en un Estado de Derecho quién comete un delito puede ser detenido, y las amenazas y coacciones están tipificadas en nuestro Código Penal.
Nadie puede ser obligado a secundar una huelga en contra de su voluntad, y todos los españoles debemos de exigir a nuestro Gobierno que aplique la máxima dureza cuando la ley no sea respetada.
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