Y la vida sigue….
Podría ser el título de una entrada musical de Roura, que cualquier día estará de nuevo con todos nosotros; pero en este caso lo he utilizado para daros a todos las gracias.
Mabel, que me conoce muy bien, me recordó hoy la cantidad de recuerdos que me habrán pasado durante las últimas 48 horas por mi cabeza; y no se equivoca. Pero hoy estoy muy contento, he tenido la suerte de que mi padre cumplió su ciclo vital, y se murió simplemente de mayor, como nos gustaría a todos. Por eso quiero reproduciros unas frases de mi hermano Pedro, contenidas en la columna que publica en la Nueva España: “Cuando una vida cumplida acaba, o sea, se cumple, no haría falta decir siquiera “descanse en paz”. La paz ya ha sido ganada y el que la ha ganado la tiene, hasta sin necesidad de que se la deseemos”.

Por cierto ayer saludé afectuosamente a uno de mis principales enemigos políticos: Francisco Alvarez-Cascos; y lo dice con cariño, como puede apreciarse en el testimonio gráfico, porque como persona siempre le he tenido un gran afecto, dentro de la discrepancia. Paco -ayer lo llamé así- propuso por su propia iniciativa la concesión a mi padre de la medalla de San Raimundo de Peñafort, la máxima distinción que puede recibir un abogado; y al enterarse de su muerte cogió un avión, y se desplazó expresamente a Gijón; un gran detalle que le agradezco.
Le pregunté a Paco si en su futuro tenía previsto abandonar de nuevo la vida real y volver a la política, y con gran seguridad me dijo que no, que después de 25 años en la política activa no tenía ninguna tentación de regresar.
Lo que siento, y de verdad, por su talante, tesón y talento, es que Alvarez-Cascos no hubiese sido ideológicamente de izquierdas.
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