Berlusconi vence con mayoría absoluta
Berlusconi ha sido calificado de xenófobo, racista y machista, pero con el respaldo de sus “amistades peligrosas” y la ultraderecha de Fini ha conseguido el respaldo de la mayoría de los italianos; y tiene asegurado el convertirse en el próximo presidente del gobierno italiano, cuyo cargo podrá ejercer con absoluta comodidad al disponer de mayoria absoluta en ambas cámaras.
Sorprende que a los italianos no les preocupe que tenga numerosas causas penales pendientes, cuyas tramitaciones quedarán nuevamente suspendidas ante su nuevo triunfo; a buen seguro se encargará en los próximos años de legislar para si mismo y para mantener sus propios negocios a salvo; y presumo que blindará su impunidad definitivamente.
No tiene razón Alfonso Guerra cuando insinúa que es un delincuente; es solamente presunto, porque hasta Berlusconi tiene derecho a la presunción de inocencia, pero muchas veces presunto, al ser numerosas las causas criminales abiertas contra él.
La iglesia italiana, tan honrada ella, se congratula de la derrota de la izquierda, al afirmar que “ha sido derrotado el zapaterismo de Italia“, y se siente feliz con el triunfo de la ultraderecha italiana, por considerar que es la que mejor preservará a “la familia”; aunque no tengo muy claro que “la familia” que ampara Berlusconi sea precisamente aquella a la que se refieren los obispos.
Y hablando de “familias”, Berlusconi ha prometido limpiar Nápoles de basura; pero, ¿a qué basura se refiere?; no me lo imagino luchando contra la mafia y la corrupción.
El machismo de Berlusconi se hace muy patente con el desprecio absoluto a la mujeres, a las que sin ruborizarse considera inferiores al hombre; y tras jactarse que en su gobierno solo habrá cuatro mujeres, no se ha privado de tratar de ridiculizar al gobierno de Zapatero, al calificarlo de “demasiado rosa“. Ante tal actitud chulesca me ha gustado, y mucho, la sencilla respuesta de nuestra ministra de Igualdad, Bibiana Aído, al afirmar que “”es obvio que las mujeres están igualmente preparadas que los hombres para asumir responsabilidades políticas“.
En todo caso debo reconocer que los electores siempre tienen razón cuando eligen a sus representantes en las urnas; el pueblo nunca se equivoca y por eso los italianos tendrán el gobierne que se merecen.
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