La Iglesia se renueva; ¿habrá confesiones por internet?

(Historieta gráfica obtenida en Bacteria Opina)
A finales del año 2006 se difundió la noticia de que dos sacerdotes italianos habían puesto en internet un confesionario virtual: rellenando un cuestionario, en el que detallabas tus pecados poniendo cruces en las casillas correspondientes (en supuestos de tocamientos impuros era necesario poner el número de veces para “elevar” el morbo del confesor), a los pocos días te llegaba un e-mail con la absolución, previo cumplimiento de la penitencia impuesta. Pronto se descubrió que todo era un montaje lanzado como “noticia-spam” por un ciber ocioso.
Ahora nos llega la noticia de que la Iglesia se renueva modernizando el listado de los posibles pecados, entre los que se incluye ser millonario y usar el preservativo; por lo que si tienes mucho dinero debes de hacer el amor a pelo, para no pecar por duplicado.
Pero la alarma ha sonado, al existir una escasez de confesiones, lo que contribuye a la falta de arrepentimiento de muchos pecadores, que se verán abocados al infierno eterno; al menos eso era lo que me decían los curas durante mi época de estudiante. Y nuevamente ha surgido la idea de organizar confesiones on line, que efectuadas colectivamente pueden contribuir al conocimiento de los pecados del prójimo, con el morbo añadido que puede generarse.
Puede ser una buena idea para algunos; pero personalmente me inclino más por el confesionario tradicional, como Dios manda, en el que en directo puedes arrepentirte de tus pecados ante el cura de turno. La confesión virtual no permite el acercamiento físico entre confesante y confesor, y puede producir dudas sobre la sinceridad del arrepentimiento.
La verdad es que no se por qué me enrollo en este dilema; sí, como dijo Buñuel, “soy ateo gracias a Dios”, y por ello no me siento pecador, no tengo necesidad de arrepentirme de mis maldades; me es suficiente compartirlas con todos vosotros.






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