(NOTA) La primera vez que te suscribas, recibirás un mensaje de confirmación en tu correo (en Inglés) con un enlace, haz click en él y ya quedará activada, gracias
“Una víctima no deja de ser víctima por ser de una u otra ideología. Ayer ETA ha vuelto a demostrar lo cobarde que es, ensañándose, a sangre fría, con una persona indefensa, un blanco fácil.
Lo más triste de todo es que “solo” nos acordamos de la unidad ante el terrorismo, cuando sucede este tipo de crímenes; mientras tanto, la vida sigue su curso y cada uno miramos para nuestro respectivo ombligo.
Y en lo que no debemos caer, un día como hoy, es en reproches que ya estamos cansados de escuchar. Unir esfuerzos y medios para evitar que ETA siga atentando contra la libertad de un estado libre. Basta ya..”
Un día antes del atentado cometido por ETA, que acabó salvajemente con la vida del militante socialista Isaías Carrasco, en una entrevista concedida al diario digital elplural.com, Zapatero afirmaba: “no hay otra derecha más rancia y crispadora en Europa que el PP“.
El PP le ha dado definitivamente la razón; cuando todos los españoles y todos los partidos pedían unidad sin fisuras contra el terrorismo, y sus portavoces se dirigían al parlamento con paso firme y unitario para condenar el atentado terrorista a una sola el voz, el PP se desmarcaba de nuevo, tratando de rentabilizar electoralmente la muerte de la última víctima del terrorismo, cuando no habían pasado seis horas desde el atentado y el cuerpo de Isaías aún no había llegado a la capilla ardiente instalada en el Ayuntamiento de Mondragón.
Una vez más no ha sido posible la unidad, y siempre por culpa de los mismos, al pretender el PP introducir matices partidistas al texto unitario firmado por todos los grupos parlamentarios. El PP “lamenta” que no se haya incluido el rechazo a la negociación con la banda terrorista; y por mi parte lamento que los dirigentes de la derecha española sean incapaces de comportarse ante la sociedad española. Escuchando las declaraciones de Astarloa, sentía vergüenza de comprobar su falta absoluta de sensibilidad, demostrando que no les preocupa un atentado de ETA, y su objetivo es el poder, a cualquier precio.
La prudencia inicial de Rajoy, acompañada por una exquisita declaración inicial de María San Gil, no se vio acompañada por las declaraciones de otros compañeros de partido; en este sentido, y tratando de criticar al Gobierno, Jaime Mayor Oreja afirmaba: “se están dando demasiados balones de oxígeno a ETA cuando hay expectativas de ruptura“.
Pronto, muy pronto, comenzaron a conocerse las declaraciones de sus palmeros habituales, aquellos que representan a la derecha más conservadora de nuestro país:
-Jimenez Losantos afirmaba que “el atentado favorece a ETA y a los socialistas“; para añadir que “ETA mata porque es lo suyo, pero permite con su crimen que Zapatero se haga la víctima un fin de semana para ganar las elecciones y volver a negociar con la banda la semana que viene. Es de temer que su cálculo sea acertado”.
–En la tarde del mismo viernes medio millar de personas del Foro de Ermua, formado en su mayor parte por militantes del PP, se concentraba en la Plaza de Colón para insultar a Zapatero.
–El presidente “en funciones” de la AVT, Francisco Alcaraz, afirmaba que “lo que tenemos es una víctima maltratada y perseguida por el Gobierno“
Faltan 24 horas para que se abran los colegios electorales; la mejor demostración de que los españoles condenan el terrorismo de ETA es acudiendo a votar. Y cuando a última hora del domingo se conozcan los resultados, confío en que el partido perdedor no busque excusas en su derrota. Tengo el presentimiento de que la victoria será para el PSOE, y por una mayoría suficiente que le permite gobernar en solitario y sin el agobio de la derecha reaccionaria. Pero si el triunfador es el PP, lo primero que haré será respetar, sin críticas, el resultado electoral, porque será la voluntad de los españoles.
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía hace público unos días antes de las elecciones el contenido de una sentencia en la que se admite la objeción de conciencia en la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”. No pasaría de ser una resolución judicial que gustaría más a unos que a otros, si no fuese porque la demanda fue presentada por un letrado designado por el Foro de la Familia, del que es Presidente Honorífico José Gabaldón López, quién a su vez es el padre de Enrique Gabaldón Codesido, magistrado ponente de la referida sentencia. Y con el Opus Dei como punto de unión entre unos y otros.
No soy quién para dudar de la preparación de Enrique Gabaldón Codesido, pero sí tengo legítimo derecho como ciudadano español de poner en duda su integridad profesional y su imparcialidad. Son demasiadas casualidades para hacernos creer que es una mera coincidencia involuntaria, y las dudas se agudizan cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid, ya ha tomado como estandarte la sentencia para anunciar que permitiría la objeción de conciencia para el estudio de Educación para la Ciudadanía.
Si hubiesen verdadero interés en evitar este tipo de corruptelas, el Consejo General del Poder Judicial debería de abrir de inmediato una investigación para saber por qué el magistrado ponente no se abstuvo de intervenir en este procedimiento judicial, ante la sospecha fundada de interés directo y personal en su resolución.
Para situaciones como la que nos ocupa la Ley Orgánica del Poder Judicial establece en el artículo 219 como causas de abstención, o en su caso de recusación, los vínculos familiares con las partes (en este caso con el Presidente de Honor del Foro de la Familia, que es el que patrocina el procedimiento contencioso-administrativo planteado), así como el interés directo o indirecto en el pleito. Cualquiera de estas causas sería suficiente para que el propio magistrado decidiese abstenerse.
La sentencia, por estas circunstancias comentadas, me parece escandalosa, y dice muy poco de nuestra Administración de Justicia. Estoy convencido de que el Tribunal Supremo la revocará, dejando sin efecto la objeción de conciencia. Pero el mal ya está hecho, para disfrute de los políticos más reaccionarios de nuestro país.