Historia de la Universidad Laboral de Gijón ( colaboración de Noega)
Ante todo aprovecho para darte las gracias, no solo por el detalle de cedernos a todos nuestro espacio de gloria en tu blog, sino también por muchos otros motivos, que prefiero guardarme.
Como no podría ser de otro modo, aprovecho la oportunidad para acercar a tus lectores el espacio de la Universidad Laboral en su conjunto. No solo hablamos de Laboral Centro de Arte, sino también Laboral Escena, y Laboral Ciudad de la Cultura (amen de otros espacios ocupados por RTPA, ESADE Y Universidad de Oviedo.. a los que se irán sumando algunos proyectos más en un futuro muy cercano).

La Universidad Laboral, fue concebida en sus inicios, allá por el año 1948 como un Orfelinato Minero, en el que tendrían cabida los hijos de los mineros fallecidos en accidentes laborales y que adoptaría la denominación de Fundación José Antonio Girón (Ministro de Trabajo en la época de la Dictadura).
Entre las actuaciones previstas para su desarrollo, cabe destacar la residencia para 1000 alumnos, talleres industriales, instalaciones deportivas, granja escuela y terrenos cultivables. Todo ello ideado como ciudad cerrada, autosuficiente e independiente doblando en dimensiones al Escorial madrileño.
En lo relativo a la arquitectura y disposición de los elementos, el gran artífice del complejo fue Luis Moya Blanco (arquitecto y director del proyecto) con la inestimable ayuda de su equipo de colaboradores, entre los que figuran su hermano Ramiro Moya Blanco, el gijonés José Marcelino Díez Canteli, y Pedro Rodríguez A. de la Puente (entre otros).
En torno a una gran Plaza Mayor (de dimensiones similares a la veneciana Plaza de San Marcos, esto es, 150m de largo por 50m de ancho), se disponen: La iglesia, con capacidad para más de 1000 personas (alumnos y profesorado). El Teatro (que acogería aprox. 1500 espectadores), el Rectorado y la Torre, de planta inspirada en el Faro de Alejandría y altura de 117m sin contar la cruz de 17m que a día de hoy hace las veces de pararrayos.



En el exterior, pistas de tenis, baloncesto, fútbol y atletismo, sin olvidar las piscinas y los jardines y estanques, hoy en fase de rehabilitación.
Nos adentramos en el complejo principal a través de una Torre-Puerta, situada de espaldas a la ciudad, orientada al Este. Una vez rebasado el pórtico, accedemos al Patio Corintio flanqueado por 10 columnas de granito. Esta peculiar orientación proviene de la arquitectura griega, más concretamente del Partenón. Según palabras de Luis Moya, “Hay que acceder a los grandes edificios rodeándolos, para apreciarlos en toda su magnificencia”.
No quiero dejar de hacer alusión a la cúpula de la iglesia. Sus más de 800 toneladas descansan sobre 20 pares de nervaduras de ladrillo, con una ausencia total de columnas y pasa por ser la mayor del mundo de planta elíptica. En el centro, el linternón, de 17m de altura, alberga una vidriera con la Cruz de la Victoria, cuya imagen se proyectaría en el rosetón del pavimento (que recoge a modo de mosaico los mármoles y granitos empleados en el complejo), cuando el sol estuviese en el cenit.
Por último y como anécdota, se comentaba que, durante las obras de construcción, cuando se procedió a retirar el apuntalamiento que sostenía la estructura de la cúpula, los obreros dudaban que las nervaduras pudiesen soportar el peso. Luis Moya se situó en el centro de la nave como aval de su teoría. Tan solo cedió unos centímetros, un margen de error ínfimo, teniendo en cuenta el volumen y las dimensiones, aunque lamentablemente suficiente para impedir la proyección de la imagen de cruz de la Victoria.
Podría extenderme mucho más pero prefiero invitar a quien lo desee, a investigar en la red o conocer “in situ” todo lo relacionado con este extraordinario complejo que recientemente se ha ido rehabilitando, después de años de silencioso “olvido”.
(Noega, buena amiga y excelente fotografa, es una experta conocedora de la historia de la Universidad Laboral de Gijón; su blog lo podeis visitar aquí).






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