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Feb

20

Recordando a Tino Pertierra (colaboración de Alejandro Pumarino)

By Fernando de Silva

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Hace años que frecuento la lectura de este autor asturiano en La Nueva España, bastante más que sus críticas de cine -acertadas o no, según los gustos- y suele sorprenderme por lo depurado de su técnica, por lo amargo de su contenido y por lo acertadamente que se mete en la piel de las mujeres las más de las veces:

CAROLINA
Te romperá el corazón. Se lo dijimos. Mira que se lo dijimos. A la cara. Por mensajes al móvil. Por correo electrónico. Solo nos faltó publicarlo en el periódico a cinco columnas: Te romperá el corazón, aléjate de él.
Y no hizo caso. No respondía o ponía cara de malas pulgas para que cambiáramos de tema. Mariana nunca hace caso a los buenos consejos aunque procedan de fuentes fiables. Pensaba que se lo decíamos por envidia. Pensaba que no la entendíamos y que éramos incapaces de ponernos en su lugar. Pensaba que tenía todo el derecho del mundo a ilusionarse con una misión imposible. Pensaba que alguien acostumbrado a salirse siempre con la suya no puede permitirse la menor duda de que las cosas nunca cambiarán.
Y nada de los que pudiéramos argumentar hacía mella en su blindaje antiamigas pesadas. Invulnerable al sentido común. Tal vez -voy a ser mala- por soberbia. Tal vez -voy a ser buena- por un orgullo demasiado desarrollado al calor de -voy a ser realista- una excesiva confianza en sí misma. Pensaba que ella podría conseguir lo que nadie había logrado antes. Pensaba que Javier vería en ella a la mujer definitiva. Mejor dicho, a la primera mujer digna de merecer su lealtad. O su fidelidad. Es de esos tipos que diferencian entre una cosa y otra. Cínico. Y encantador. ¿Habrá estudios científicos sobre las razones por las que algunas mujeres adoran el encanto de los cínicos?. Vale. Adoramos. Es cierto que yo tenía argumentos que quizá la hubieran convencido. Quizá sí. Seguramente no: Me hubiera acusado de envidiosa. Porque yo también estaba segura de que Javier iba a cambiar a mi lado. También me dejé seducir por esa cochambrosa esperanza. La diferencia, la gran diferencia es que yo no doy publicidad a mis devaneos sentimentales. Nadie sabe que estuve casi seis meses en el ojo de un huracán. Sufriendo sola. No soy una llorona como Mariana. Me guardo el dolor y escondo la tristeza. Y por acumularlo me hizo más daño del que pueda sentir nunca alguien tan superficial y vanidoso como Mariana. A ella le rompió el corazón. A mi me lo corrompió. Y eso no tiene cura.”

Cuando escribía “cuerpo a cuerpo” no me perdía cada mañana su toque amargo en la última página del periódico; una forma de empezar el día con energías renovadas. Los textos posteriores fueron menos de mi agrado y la verdad, no soy tan asiduo de las pinceladas impresionistas que describe en los últimos trabajos. La mayoría de las historias de amor –tristes, por eso son historias- se recopilan en un libro recientemente publicado: “El dios de las tristezas amorosas” (Ed. Laria), del que extraje el texto anterior. Admiro la capacidad de sintetizar en unas pocas líneas toda una vida, de dar matices tan humanos y reales en un espacio tan corto como la columna de un diario.

POST-IT
Adolfo es de esos hombres que llevan el cochazo lleno de vírgenes y santos que le protejan cuando van a ciento noventa por hora. No es su única muestra de desfachatez: vota a la izquierda aunque trata a sus empleados como esclavos. Y le dice a su esposa que la quiere como el primer día aunque por las noches se dedique a coleccionar pieles errantes en locales donde alterna la arrogancia con la melancolía.
Por su cabeza nunca ha pasado la idea de que también Verónica, la mujer que le conoció cuando aún podía confiarse en él sin poner en riesgo la integridad, pueda tener un punto de fuga por el que evadirse de la certeza que la merodea: su marido es un déspota que adora su propia ruindad porque la considera una muestra de poder, de triunfo, de libertad.
Cuando Adolfo llega a casa esta noche de verano jovial y acuciante –detesta el calor pero al mismo tiempo le deleita mitigarlo con cervezas bien frías y besos mal apagados–, se encuentra con que las puertas de los armarios del dormitorio están abiertas de par en par, como si le gritaran. Y dentro no hay nada salvo las perchas que cuelgan de las barras como interrogantes caídos. Desplomados. La furia le agrede antes que la inquietud y la sorpresa. Entra en el cuarto de baño. El armario de Verónica está vacío de cremas y perfumes. Otra prueba de que algo insólito e imposible ocurre. Un milagro que le perjudica. Saca el teléfono móvil y dice: Verónica. Pero el aparato no reconoce su voz y Adolfo deforma los labios en un rictus de odio al teclear con dedos amartillados. El número al que llama está apagado o… Adolfo huye a la cocina en busca de cervezas heladas y en la puerta de la nevera le espera el adiós: «Prefiero que me odies a terminar despreciándote». Adolfo arranca el post-it y lo mira con una sonrisa que le asustaría a él mismo si pudiera verla. Lo enmarcaré, se promete con un alivio que clama por la venganza”.

Temas similares para textos diferentes, incluso con distinto estilo; más abuso -o uso- de la metáfora en el segundo, conservando el toque de la ironía amarga “en locales donde alterna la arrogancia con la melancolía”.
A lo largo de años, encontré cierto consuelo en la desazón provocada por los textos desolados de Tino Pertierra, muchas veces, después de haber pagado más de la cuenta por los paraísos artificiales adquiridos entre “cervezas bien frías y besos mal apagados”. Al revés, antes de tanto tiempo, recuerdo su texto estremecedor del 11-M, de la llamada truncada al móvil y del desesperanzador vacío de la propia página del diario tras la última línea.
No quiero atosigar con los datos biográficos; al escritor no se le biopsia, se le lee. Y les dejo esas dos muestras -no son mis preferidas- representativas de un estilo depurado que -queramos o no- arañan la superficie tranquilizadora de nuestra conciencia.
Como esto es un medio electrónico, debo dejar el enlace de su blog.
Y no puedo olvidar al Sr. Roura cuando elegí el primer texto: No hay como ser canalla.

(Aquí podéis visitar el blog de Alejandro Pumarino)


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Feb

20

El nacimiento del rio Cabra (colaboración de Eva Rubiera)

By Fernando de Silva

Sé lo mucho que te gustan los ríos, las cascadas y las aguas de seda, así que te envío mi modesta aportación. Es el nacimiento del río Cabra, cerca de La Borbolla en Ribadedeva.

(Eva Rubiera es una excelente fotografa. Aquí lo podéis comprobar)


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Feb

20

La independencia de Kosovo consagra la impunidad de la violación del Derecho internacional

By Fernando de Silva

¿De qué que se ríen estos tres líderes conservadores de tres grandes potencias elegidos democráticamente por sus respectivos países para decidir sus destinos?; ¿Sabían sus electores cuando decidieron depositar su confianza en ellos que estarían dispuestos a violar, con plena impunidad, el Derecho internacional?; su elección por mayoría les legitima para no respetar el ordenamiento jurídico internacional sin el consentimiento expreso de sus electores?.

Parece evidente, al menos así lo entiendo, que regir los destinos de un país por voluntad democrática no supone concederles un cheque en blanco para transgredir el ordenamiento jurídico internacional; es una traición a sus electores y a todos los ciudadanos del mundo que creemos que las normas que nos hemos impuesto merecen ser respetadas por todos, y en especial por los líderes de las grandes potencias que se vanaglorian de dirigir los destinos del mundo.

Todos recordamos los preámbulos de la guerra de Irak, y las denuncias de Alemania y Francia por las violaciones de EEUU e Inglaterra a las resoluciones de la ONU. Que mal ejemplo han dado ahora al mundo cuando descubrimos que todos son iguales de indignos, y no son merecedores de los puestos que ocupan.

Las amistades, los revanchismos y los intereses económicos y estratégicos se han impuesto al Derecho internacional; y es un nefasto precedente para el futuro, cuando se ha permitido que Kosovo declare de forma unilateral su independencia. Ni tan siquiera la declaración de la UE de que se trata de “un caso único” es suficiente; es una simple frase retórica, vacía de contenido; si no respetamos las normas, ¿Vamos a ser capaces de respetar los propósitos?.

Como consumación del proceso de desintegración de la antigua Yugoslavia, Kosovo proclama unilateramente su independencia con el impulso y apoyo explícito de EEUU y de la mayoría de los miembros de la UE; las “justificaciones” para tomar y respaldar tal decisión son múltiples, pero es incuestionable que contradice los principios establecidos en la resolución 1160 (1998) del Consejo de Seguridad de la ONU, y vulnera la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho internacional general.

Pero España ha estado a la altura de las circunstancias al resistirse a reconocer la independencia, y con ello una vez más demuestra el respeto a las normas internacionales. Y, lo que es más importante, PSOE y PP han coincidido sin fisuras en sus posicionamientos, y puede ser un buen precedente para el futuro, saliendo al paso de imitaciones no deseadas.

(Recomiendo la lectura de un artículo titulado “Kosovo: de nuevo sin el Derecho internacional”, escrito por la Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Oviedo, Paz Andrés Saénz de Santa María).


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