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Ha sido esta misma tarde, en el programa La Ventana, de la Cadena Ser, dirigido por Gemma Nierga. Santiago Carrillo, tras afirmar que si se guiase por la ideología o por el corazón debería de votar a IU, una vez conocidos los resultados de las últimas encuestas ha decidido votar a Rodríguez Zapatero en las elecciones del 9 de marzo.
Santiago Carrillo teme una involución, que sería indeseable en este país, ante el temor de que pueda ganar Mariano Rajoy. Porque quien realmente ganaría sería la ultraderecha, representada por Aznar, Acebes y Zaplana, entre otros muchos.
¿Voto útil o sentido común?; quizás las dos cosas. Si la izquierda es mayoría en este país, no se puede permitir que gane la la derecha ultraconservadora del PP. Es preciso superar la nostalgia y ser prácticos, muy prácticos. No es momento de pensar en si la ley electoral es justa o injusta con los partidos minoritarios; personalmente creo que IU juega en clara desventaja, pero no tenemos tiempo para corregir las deficiencias de la ley. España no se puede permitir un retroceso en los próximos cuatro años; hemos avanzado mucho en esta última legislatura en medidas sociales -muchas aún en fase de desarrollo- y de igualdad, y no podemos permitirnos el lujo de volver hacia atrás.
El PP ha utilizado el miedo y la mentira en este último mes para hacer populismo; incluso a costa de despreciar a los inmigrantes a sabiendas de que no tienen derecho a voto. Hace unos días Rajoy prometía avanzar en la atención a los discapacitados, olvidándose de que la Ley de Dependencia ha sido impulsada por el actual Gobierno, y que está siendo frenada en su desarrollo por las Comunidades gobernadas por el PP, y en especial por la de Madrid, presidida por una persona soberbia y ambiciosa llamada Esperanza Aguirre. Voto útil ¿para qué? Simplemente para evitar que gane la derecha.
El PP con tal de obtener votos se apunta a todo, promete todo, y lo solucionará todo. Teniendo en cuenta que el programa electoral debe de ser un contrato con los ciudadanos, se supone que de obligado cumplimiento, yo mismo me estoy cuestionando si me merecerá más la pena votar al PP, aunque sea a costa de perder mis ideales y de sacrificar los avances sociales y de igualdad que ha alcanzado Zapatero.
Después de estar tres años diciendo a diario que “España se rompe“, ahora -porque electoralmente interesa- la frase a repetir por los dirigentes del PP es la de “España no se ha roto“. ¿Mentían antes? o, ¿nos engañan ahora afirmando lo que no piensan?. Lo cierto es que no tienen ninguna vergüenza para cambiar su discurso de un día para otro, por motivos puramente electorales.
Ahora toca AFINSA. Sus “afectados” se manifestaron en sábado en contra del Gobierno, con banderas españolas, y al final del recorrido leyeron una carta de Mariano Rajoy en la que promete soluciones para su problema. Sólo faltaban en la concentración Esperanza Aguirre, Acebes y Zaplana; pero el PP estaba presente manejando los hilos.
Si efectivamente Rajoy les garantiza la devolución del dinero perdido en sus inversiones privadas, en las que pretendían conseguir unos intereses muy superiores a los medios del mercado (quien arriesga, debe de hacerlo con todas sus consecuencias), creo que TODOS deben de votar al PP; pero quizás sería más seguro para los afectados que Don Mariano antes del 9 de marzo les firmase un contrato individualizado en el que, por escrito y con su firma, les garantice lo que promete. Don Mariano sí está dispuesto a firmar 4 millones de contratos con los inmigrantes, ¿por qué no hacerlo con los afectados de AFINSA que son muchos menos?
Pero me temo que Manolo Pizarro, tan amigo de lo privado y de los buenos negocios, no vea con buena cara que con dinero público se sufraguen pérdidas de particulares en inversiones privadas. Me gustaría conocer su opinión, que pienso será contraria a lo que ahora promete el PP.
(Un buen amigo invirtió hace años un millón de pesetas en unos fondos de inversión agresivos, pensando en que podía ganar más dinero de lo habitual en poco tiempo; se equivocó y actualmente tiene el equivalente a 250.000 pesetas; quizás sea éste el momento de pedirle al PP que le reintegre sus pérdidas, que también es español, y se ha visto afectado -como las “víctimas de AFINSA”- por el riesgo asumido).