Aunque no suelo probar el alcohol, después de visualizarlo hasta me apetece tomarme una copa de ginebra y brindar con Smirnoff; el talento purificador de su anuncio se lo merece.
La historia de la humanidad es una lucha constante entre buenos y malos, vencedores y vencidos, ricos y pobres, marginadores y marginados, ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Desde siempre los más poderosos han invadido los países más pobres y, sin permitirles prosperar, los han expoliado y saqueado, para después abandonarlos a su suerte. No es nada nuevo, ha pasado, sucede en la actualidad, y seguirá ocurriendo.