CUADERNO DEL VIAJERO: De paseo por el Viejo Delhi
Durante un viaje realizado a la India en agosto de 1998, aprovechando nuestra estancia en Nueva Delhi, visitamos el barrio del Viejo Delhi, la zona más pobre de uno de los países más pobres del mundo. El bullicio de las calles repletas de gente, entremezclado con las carretillas, bicicletas, vacas sagradas y algunos vehículos a motor, y el ensordecedor ruido de las bocinas que no cesan de funcionar, crea un clima aparentemente estresante. Y digo aparente, porque sus habitantes no padecen el estrés del mundo occidental.
Carecen de recursos, pero piensan en la reencarnación después de la muerte, lo que les hace ser felices.

Las fotos, con las calles sucias, los edificios en ruinas, y los cables de la luz entremezclados, reflejan muy bien las circunstancias en las que viven. Y sin embargo sus gentes sonríen sin cesar, sus miradas son sinceras y limpias, y el buen trato que dan a los visitantes no puede ser mejor. La visita al barrio duró algo más de cuatro horas, y en ningún momento tuvimos sensación de miedo.
Pero la India es un país lleno de contrastes, y paseando por una calle sucia y llena de barro, puedes ver pasar una bicicleta con dos jóvenes bien ataviadas
.
La mezcla de colores en el ambiente resulta muy vistoso para los visitantes

No dispongo de la foto que lo refleje, pero aún recuerdo como junto a una carbonería había una tienda de tejidos en la que se observaba una limpieza exquisita. En la India son capaces de convivir en todas las circunstancias.
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