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La separación de poderes es ficticia, y todos lo sabemos. Los políticos tratan de influir sobre el sector de jueces más afin, y en muchas ocasiones lo consiguen. La aberrante condena penal de Juan María Atutxa, que comentamos hoy en la sección “Tribunales”, es un claro ejemplo.
Eneko es muy profundo y penetrante en sus dibujos sin palabras; y este es una clara muestra.
No se merecía Atutxa una condena penal por desobediencia en el ejercicio de sus funciones como Presidente del Parlamento Vasco, y mucho menos cuando ya se había jubilado de la vida política. Quizás muchos podrían pensar que era radical en sus posicionamientos, pero siempre fue un político honesto, de firmes convicciones, flexible, conciliador, dialogante; para mi lo mejor del PNV en muchos años.