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Rajoy, carente de carisma, cada vez se parece más a una caricatura de líder político; con el tiempo ha perdido la poca personalidad de la que gozaba, y ha pasado a ser un sumiso lacayo del sector duro de PP. No manda en el partido ni en la apariencia, por lo que tan sólo le queda esperar la desesperanza de la derrota, o la tristeza de convertirse en una figura de guiñol manejada por el núcleo duro del PP en el improbable caso de obtener una victoria.
El PSC (Partido Socialista de Cataluña), consciente de que quienes mandan realmente en el PP son Acebes, Zaplana, Esperanza Aguirre y Aznar, y sabedores de que en muchas ocasiones “una imagen vale más que mil palabras”, le ha convertido en una matriuska sin necesidad de utilizar ningún eslogan.
Las muñecas rusas -llamadas matriuskas- están hechas en tamaños de mayor a menor y se guardan unas dentro de las otras. El cartel del PSC está muy logrado, y debemos de tener confianza en que obtenga el efecto deseado. Personalmente no me gustaría tener en mis entrañas a personajes tan patéticos como los que aparecen a la derecha de Rajoy.
El 26 de marzo de 2003, en las dependencias del Ayuntamiento de Gijón, durante una acalorada discusión con una concejal de IU en relación a la guerra de Irak, el concejal del PP Juan Carlos Santos le contestó “…todo es culpa de la puta democracia…”; y aunque posteriormente se justificó en base a que la frase se había pronunciado en un momento de acaloramiento, parece evidente que el subconsciente le traicionó en público, y su verdadera imagen se hizo patente.
Pese a ello Juan Carlos Santos continúa, como concejal del PP, en la política activa. Ahora está más callado para evitar un nuevo error, pero no ha renunciado a alcanzar mayores cotas de poder, y hasta hace 72 horas aspiraba a ser incluido en la lista para el Senado, por Asturias. Pero no ha podido ser, el PP ha decidido dejarlo al margen de la contienda electoral; se comenta que con ello se margina a los gijoneses, en favor del centralismo ovetense.
Como gijonés lo considero un acierto; no es bueno ni decente que los escaños del Senado estén ocupados por políticos con una mentalidad tan reaccionaria. Parece evidente que el PP en este caso ha acertado, y de verdad. Lo que no entiendo es que permitan que un militante que tiene un concepto tal “especial” de la democracia continúe en su partido.
Estoy harto, muy harto, del victimismo de algunas víctimas del terrorismo, y de la permanente manipulación del PP intentando obtener réditos electorales con el manejo del terrorismo. Lo sucedido estos días en el Congreso de las Víctimas del Terrorismo resulta vergonzoso, por cuanto se ha utilizado para criticar al Gobierno, y descalificar e insultar a Zapatero; llegando incluso el Sr. Aznar a pedir el voto para el PP.