“El Jueves”, Hugo Chávez, Jaime de Marichalar, un “anónimo” incendiario de fotos de su majestad, y el espíritu de un oso víctima de sus disparos, se encontraban entre el público que escucha con curiosidad el mensaje navideño de Don Juan Carlos.
Pocas novedades, por no decir ninguna, como siempre; y ninguna referencia a la caza mayor. Lo más curioso son las interpretaciones que los partidos políticos hacen de un discurso demagógico carente de contenido real. Aunque un político que se precie de tal es capaz de hablar hasta de la nada.
Por mi parte pido al Rey que para el 2008 se comprometa a renunciar a la caza mayor; es un mal gesto para un monarca que pide a los españoles paz y unidad y, a hurtadillas, dispara sin recato a animales inofensivos e indefensos, con la única finalidad de satisfacer su ego.
Por cierto somos todos los españoles quienes pagamos con nuestros impuestos “los caprichos” del monarca.
VIVA LA REPÚBLICA, AUNQUE LA REPÚBLICA NO VIVA EN NUESTRAS INSTITUCIONES.
Fueron más de 100 los participantes los que recorrieron los más de 200 metros de distancia de que constaba la prueba en aguas del puerto deportivo, de Gijón. La primera edición tuvo lugar en 1932, aunque hasta ahora se celebró de forma no continuada. Aunque la temperatura ambiente no era fría, el agua se encontraba a 10 grados de temperatura, y la bajamar fue la mayor dificultad añadida para los nadadores.
La Copa de Navidad de Natación de Gijón, es la más antigua de España, tras la de Barcelona. Pero no se trata solo de dar la noticia sino en especial de reflejar las caras y gestos de los nadadores.
Las grandes empresas, para elevar su beneficios, incitan incesantemente al consumo, a costa de la explotación de los trabajadores a su cargo. Y esta situación adquiere mayor incidencia durante las navidades, y en especial durante los días de fiesta, en los que una parte de la población se ve obligada a trabajar para que el resto sacien su consumismo enfermizo e incontrolado.
Es innegable que el absentismo laboral ha crecido de forma alarmante en los últimos tiempos, y la apatía y desinterés de una pequeña parte de la población trabajadora es una realidad; pero la mayoría de los currantes cumplen, se sacrifican en exceso, y todo ello para obtener unos salarios en muchos casos ridículos.
Sin embargo la juventud actual, víctima del consumismo y poco motivada para la protesta, no se moviliza contra una situación no deseable que lastra sus perspectivas de futuro. ¿Que hacen los sindicatos?: nada, en la práctica son inexistentes, y tan solo son válidos para quienes los controlan. En voz alta y por escrito, lo expuesto constituye una reflexión sobre una realidad que tan solo puede corregirse:
–Exigiendo a los políticos que defiendan más los intereses de los trabajadores, aunque sea a costa de que los beneficios de las grandes empresas se reduzcan con una redistribución más adecuada.
–Obligando a los sindicatos a cumplir sus compromisos en defensa de TODOS los trabajadores.
–Forzando a los empresarios, si es preciso con medidas de presión pacificas, para que respeten los derechos de los trabajadores y los compensen con una retribución más adecuada.
Por el momento empezaría obligando a las grandes superficies para que respeten el descanso que sus trabajadores se merecen durante los domingos y festivos (incluidas las fechas navideñas). ¿Es mucho pedir?