Gallardón no puede mantenerse ajeno y en silencio ante el caso de corrupción que investiga el Juzgado de Instrucción nº 3o de Madrid. Parece evidente que tiene que asumir sus responsabilidades políticas.
En la lucha por los niveles de audiencia, y para obtener la mayor rentabilidad económica, las televisiones generalistas llevan años prodigando en sus cadenas programas que denominan del corazón, pero que encubren los llamados “programas basuras”, dirigidos por unos seudoperiodistas cuyo único objetivo es hurgar en las miserias humanas, lo que les reporta “fama” y excelentes ingresos. Constantemente estamos viendo en televisión como no se respeta la intimidad de las personas, se les persigue por todas partes, se les acosa, se les asedia, se les engaña…, y todo ello se realiza con plena impunidad. Ciertamente quien no quiere verlos está en su derecho de cambiar de canal; lo triste es que en determinadas franjas horarias frecuentadas por menores de edad, no existe más opción que elegir qué “programa basura” queremos ver o apagar la televisión.