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A las 15,15 horas del 13 de noviembre de 2002, el Prestige, un petrolero monocasco de 26 años de antigüedad cargado con 77.000 toneladas de fuel, lanzaba un SOS. Fue el inicio de una de las mayores catástrofes económicas, ecológicas y sociales ocurridas en Galicia. Una cadena de errores humanos contribuyeron a que el chapapote se esparciese por las playas de la costa norte española; y todavía hoy en dia quedan huellas en algunos lugares.
No debemos olvidar lo ocurrido, para evitar que de nuevo se repita. Como recuerdo, dos fotos tomadas en las playas asturianas por Fernando de Silva-junior, quien durante dos años trabajó inspeccionando a diario el estado de las playas asturianas y vivió por ello muy de cerca las consecuencias de la catástrofe
Y un corto de siempre genial Jim Box, titulado “Fuel”, que fue galardonado con el 2º Premio del jurado Notodofilmfest 03
Los autores de la caricatura de los Príncipes de Asturias publicada en “El Jueves”, han sido hoy juzgados y condenados como coautores de un delito de injurias al sucesor de la Corona, a la multa de 3.000 euros a cada uno. Parece lógico que la sentencia se hubiese dictado “in voce” de forma inmediata, máxime cuando el Magistrado Don José María Vázquez Honrubia ha considerado tanto el dibujo como el texto de la viñeta como “objetivamente injuriosos”; aunque dudo que la injuria pueda objetivarse, y me parece un despropósito judicial hacerlo.
Personalmente el dibujo y los comentarios me parecen groseros, y discrepo de su publicación. Es más, habreis comprobado que en este blog no se ha publicado la viñeta, para ser consecuente con mi opinión. Pero resulta un exceso considerar su difusión como un hecho delictivo.
El sucesor de la Corona no debería tener un privilegio ni protección especial que lo distinga del resto de los ciudadanos; en un estado democrático son perversas las diferencias de trato en razón a la posición que se ocupe. Pero al estar prevista en nuestro ordenamiento jurídico una distinción legal por su pertenencia a la Corona, como contrapartida todos los ciudadanos debemos exigir a la familia real que se comporte en razón a su posición.
Hace unos días pudimos ver como Don Juan Carlos mandaba callar en público al Presidente de Venezuela por insultar a José María Aznar, y aunque en caliente a casi todos nos congratuló comprobar como el Rey era más cercano a los ciudadanos al comportarse como cualquier otro ser humano, y hasta algunos le felicitaron por ello, transcurridas 48 horas parece ser mayoritaria la opinión de que nuestro monarca no estuvo a la altura de las circunstancias, y fue inadecuado su comportamiento en razón a su rango y la neutralidad que en todo momento debe de mantener.
Si el Magistrado que ha dictado sentencia hubiese tratado a los Príncipes como a cualquier otro ciudadano el fallo hubiese sido absolutorio, ya que a diario se archivan en los juzgados denuncias por situaciones mucho más “objetivamente injuriosas”. Pero lejos de ello otorgó al heredero de la Corona una especial protección.
Por ello, y dado que los ciudadanos no gozamos de los mismos privilegios que los miembros de la familia real, exijo a Don Juan Carlos que guarde la compostura y se comporte con corrección en los foros internacionales en razón a su rango como Rey de España; y si no es capaz de controlar sus nervios ni de representarnos adecuadamente debe de renunciar a sus privilegios, y recibir por ello el mismo trato que el resto de los españoles.
“Las amistades peligrosas” es el título de una famosa novela epistolar, escrita por Pierre Choderlos de Laclos y publicada en 1782, que narra el duelo perverso y libertino de dos miembros de la nobleza francesa a finales del siglo XVIII. La Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont, dos personajes depravados que en otro tiempo llegaron a ser amantes, se aprovechan del mejor modo que pueden de la sociedad puritana y privilegiada en la que viven, y no dejan de enviarse cartas en las que cuentan sus hazañas, que constituyen la trama de la novela. De la famosa novela se hicieron diversas adaptaciones televisivas y cinematográficas, y de estas últimas destaca la película del mismo nombre cuyo título original es “Dangerous Liaisons” dirigida por Stephen Frears, e interpretada por Glenn Close y Jhon Malkovich.