UNA CURIOSA FORMA DE INTERPRETAR LA DIVISION DE PODERES, a cargo del recientemente elegido Presidente del PP en Pontevedra (publicado en www.elplural.com)

Si Montesquieu levantara la cabeza se sorprendería al escuchar una nueva interpretación de la teoría de la división de poderes, que nos brinda Telmo Martín, recientemente elegido Presidente del PP de Pontevedra con el respaldo incondicional de Don Mariano Rajoy.
Telmo Martín es consejero delegado de la promotora Construcuatro, cuya empresa ya estaba siendo investigada desde hace meses por la Consejería de la Vivienda de la Xunta de Galicia, ante las numerosas denuncias presentadas por compradores de viviendas de protección oficial, al cobrar sobreprecios en la venta de pisos protegidos, que oscilaban entre 12.000 y 42.000 euros, según han reconocido 21 de los 95 propietarios que adquirieron viviendas en una promoción del barrio vigués de Navia. Parece ser que antes de firmar los contratos de compraventa era imprescindible la entrega de una cantidad en dinero B, y por ello sin control ni respaldo documental alguno, como condición imprescindible para la adquisición de la vivienda; hasta el punto de que tres de los denunciantes se sintieron coaccionados y amenazados por intermediarios de la promotora, tal como consta en grabaciones autorizadas por la Juez del Juzgado de Instrucción número dos de Pontevedra, que tramita las denuncias por las presuntas responsabilidades penales que pueden derivarse de tales conductas.
Este nuevo caso de irregularidad en el sector de la construcción se destapa a raíz de su nombramiento como Presidente del PP de Pontevedra. Telmo Martín, una “promesa de futuro” para el PP, en sus primeras declaraciones se siente molesto por la publicación de la noticia, y considera que “..es el precio que hay que pagar por estar en política..”, ignorando que quienes realmente tuvieron que pagar un sobreprecio en dinero B fueron los compradores de la viviendas que promueve Construcuatro, como condición imprescindible para la compra de una vivienda con financiación pública.
Pero lo sorprende es la ignorancia de este nuevo personaje que parece haber “crecido” en el mundo del ladrillo y “medrado” en el PP, cuando afirma que “…en democracia debería de respetarse la separación de poderes…”; parece obvio que desconoce la teoría de la separación de poderes de Montesquieu, y nos imaginamos que con sus palabras está exigiendo respeto a sus actividades privadas, sin percatarse de que están sometidas al control y censura pública desde el momento en que ocupa un cargo político de relevancia en el principal partido de la oposición. En definitiva confunde vida privada con las actividades privadas de una persona pública.
Lo curioso es el desenfado con el que se mueven este tipo de personajes en el mundo de la política, y la indiferencia de sus líderes -en este caso de Rajoy- cuando las irregularidades urbanísticas se hacen públicas. Ahora ya no se corrompen en la política, sino que entran en ella y medran en los partidos con los bolsillos repletos de dinero obtenido de forma irregular, y cuando ya están perseguidos ante los tribunales por presuntas conductas criminales.
Mientras tanto Rajoy acude a Pontevedra el día de su nombramiento y se distrae hablando de la bandera, o del himno nacional, o pidiendo la dimisión de Ibarretxe; y continua sin hacer limpieza general en su propia casa, en la que se acumula la basura ante la indiferencia de una parte importante de la sociedad española, que se define conservadora.
(Publicado aquí en www.elplural.com)
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