Hoy he madrugado para pasear a primera hora de la mañana por la playa de Odeceixe, la más cercana a Casa Vicentina, en donde estamos hospedados. Y he dejado una huella suficiente para que pueda corroborarse mi presencia física
A la playa de Odeceixe se accede a través de una carretera que, procedente del pueblo del mismo nombre, bordea una lengua de agua que se adentra hacía el interior. Y esta es la primera visión que observamos cuando nos vamos acercando a nuestro destino
Y utilizando una Canon 5D con un zoom gran (un 17-40 mm), pude realizar estas dos fotos panorámicas de la playa
Por hoy me despido; un prolongado baño de mar tomado esta tarde en la playa de Amoreira requiere un adecuado reposo nocturno.
En la frontera entre el Algarve y el Alentejo, se encuentra la playa de Odeceixe ubicada en la zona conocida como Costa Vicentina; cuando nos dirigíamos a un lugar privilegiado para fotografiar la puesta del sol, a nuestra izquierda, con el sol al fondo y en contraluz, observamos la presencia de unas vacas que con su movimiento formaban una polvareda. La visión era espectacular por lo que de inmediato paré mi vehículo, y obtuve esta instantánea
Y aún tuvimos tiempo para contemplar los últimos momentos de la puesta del sol
Nos quedamos con ganas de sacar más partido del momento; por lo que volveremos en los próximos días.
A las 1o diez de la mañana, disfrutando del primer baño del día en la piscina ecológica de Casa Vicentina, en donde nos encontramos hospedados, observé en una charca colindante a una rana tomando el sol. Sin pensarlo agarré la cámara y obtuve esta instantánea, utilizando el objetivo 70-200 mm..; y este es el resultado
Hubo cierto riesgo en su realización, ya que tuve que hacerla dentro de la piscina, y con el agua llegando al cuello.
Hace unos 25 años visité Cascais; era un pueblo turístico, relativamente pequeño, tranquilo y acogedor, al que se accedía por una carretera costera muy agradable de recorrer. El pasado 24 de Agosto volví de nuevo, y lo encontré muy cambiado; Cascais es actualmente un centro de turismo masificado, plagado de edificios que no respetan distancias, y con un tráfico intenso. Es otro pueblo, consecuencia del “desarrollo” de nuestra sociedad, en este caso de la sociedad portuguesa. Pero afortunadamente, aunque modernizado, aún se salva el entorno de la pequeña playa situada delante del Hotel Baia. Y al atardecer pude disfrutar del encanto de ese rincón, que reflejo en estas tres fotografías
Son dos seres anónimos que caminan sobre un suelo adoquinado en un atardecer soleado. No se de dónde vienen ni a dónde van, ni me importa; pero una necesidad, o un capricho, o una necesidad caprichosa les ha hecho desplazarse para luego volver a su lugar de destino. Los seres humanos tenemos la necesidad de desplazarnos de un lugar a otro, todos lo hacemos, y así llenamos de contenido nuestro tiempo vital. Siempre vamos a alguna parte, y venimos de algún lugar, es nuestro destino…
(fotografiada tomada el pasado 22 de Agosto, al atardecer, en el Parque de las Naciones, de Lisboa)