EL JUEZ MARLASKA, ESTRELLA DE SU GALAXIA (publicado en www.elplural.com)

El juez Grande-Marlaska, aprovechando que estaba de guardia en la Audiencia Nacional, ha decidido de oficio investigar el atentado del Líbano. Su decisión en principio es correcta, y tiene su respaldo legal en el artículo 23.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que le permite intervenir en aquellos hechos cometidos por españoles o extranjeros fuera del territorio nacional susceptibles de tipificarse, según la ley penal española, como delito de terrorismo; parece evidente que se ha cometido un delito de terrorismo en una misión de paz y no se trata de un acción de guerra, como más de uno ha pretendido insinuar. No debe de sorprendernos en principio su decisión, y como antecedentes de una situación similar recordamos que el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu investigó de oficio el atentado cometido en Latifiya (Irak) el 29 de Noviembre del 2003, que costó la vida a siete agentes del Centro Nacional de Inteligencia, y cuyas diligencias fueron archivadas el 13 de Febrero del 2004.
Pero el juez Grande-Marlaska pertenece al sector, afortunadamente minoritario, de los “jueces estrella”, y por ello necesita destacar con luz propia en su actuar. Para ello nada mejor que tomar una medida que, aun siendo innecesaria e inoportuna, puede acaparar los titulares de los medios de comunicación, como es la prohibición de incinerar los cuerpos ante la posibilidad de una segunda autopsia. Resulta innecesaria por cuanto no existe duda alguna sobre la causa de las muertes, y tan solo es preciso investigar la autoría del atentado; y nos parece inoportuna ya que prolonga injustificadamente el dolor de los familiares, y es cultivo para las especulaciones de los adictos a la teoría de la conspiración.
En nuestro país los jueces estrella se empeñan en pilotar la imagen de la justicia, transmitiendo a los españoles una idea equivocada de lo que aquella representa; y su afán de protagonismo les impide vivir sin ser noticia. Un juez debe de ser independiente, sin que su predeterminación empañe su imparcialidad. Pero los “jueces estrella” tienden a ser “previsibles” en su actuar, dado que se mueven y tienden a trabajar para su propia galaxia, y con ello pierden la ponderación necesaria en el ejercicio de sus funciones, lo que a su vez motiva que se dude de su imparcialidad.
Es “previsible”, y espero equivocarme por el bien de la justicia, que el juez Grande-Marlaska aproveche la investigación del atentado del Líbano para inmiscuirse en la investigación de los inhibidores de frecuencia, lo que le servirá para seguir siguiendo noticia en los próximos meses y contentar a los más cercanos a su galaxia. Lo triste es que es el mismo juez que, de forma precipitada y sin la debida justificación en su resolución, decretó el archivo de la causa que se seguía por una posible imprudencia de miembros del Ministerio de Defensa en la contratación del Yak 42, que costó la vida a 62 militares españoles cuando volaban desde Afganistán a España, como consecuencia de viajar en un avión que no cumplía con los mínimos exigidos de seguridad, salvando con ello el impresentable actuar de Federico Trillo, por entonces Ministro de Defensa; los familiares de los fallecidos en Turquía, en un comunicado, se preguntan por qué el mismo juez que ha tomado la decisión de actuar de oficio en el atentado del Líbano ha impedido que se investigue el accidente del Yak 42. Me hago la misma pregunta.
(Aquí en www.elplural.com)
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