Homenaje al cantautor Lluís Llach en su retirada definitiva
Lluis Llach ha anunciado su retirada a sus 60 años de edad. Es muy posible que para las nuevas generaciones sea recordado como un cantautor del pasado; pero quienes vivimos intensamente la época de la transicción le recordamos como un cantautor que optó por una linea políticamente comprometida, hasta el punto de que en el año 1975 fue detenido y multado bajo la excusa de que durante sus conciertos hablaba con
su público, prohibiendosele actuar en España durante ocho meses. Reapareciendo en el año 1976 en el Palau Municipal d´Esports de Barcelona en unos de sus conciertos más memorables de su carrera, que motivó la publicación de un disco que guardo con especial cariño.
L´Estaca, su canción mítica, fue compuesta por Lluis Llach en el año 1968, en plena dictadura franquista, y fue un llamamiento a la unidad de acción para liberarse de las ataduras, para conseguir la libertad; hasta el punto de que se ha convertido en un símbolo de la lucha por la libertad. En ella cuenta, mediante la metáfora de la atadura a una estaca el trabajo por la libertad, y transcurre en una conversación que mantiene el “abuelo Siset” cuando pregunta al personaje principal ¿No ves la estaca a la que estamos todos atados?, Si no conseguimos liberarnos nunca podremos andar… y le da la indicación de que la única forma de liberarse de la misma es mediante la acción conjunta: Si tiramos fuerte, ella caerá, si yo tiro fuerte por aquí y tú tiras fuerte por allí, seguro que cae, cae, cae, y podremos liberarnos. Merece la pena escucharla y leer su letra con detenimiento:
LA ESTACA
(L’ESTACA)
El viejo Siset me hablaba
al amanecer, en el portal,
mientras esperábamos la salida del sol
y veíamos pasar los carros.
Siset: ¿No ves la estaca
a la que estamos todos atados?
Si no conseguimos liberarnos de ella
nunca podremos andar.
Si tiramos fuerte, la haremos caer.
Ya no puede durar mucho tiempo.
Seguro que cae, cae, cae,
pues debe estar ya bien podrida.
Si yo tiro fuerte por aquí
y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae,
y podremos liberarnos.
¡Pero, ha pasado tanto tiempo así !
Las manos se me están desollando,
y en cuanto abandono un instante,
se hace más gruesa y más grande.
Ya sé que está podrida,
pero es que, Siset , pesa tanto,
que a veces me abandonan las fuerzas.
Repíteme tu canción.
Si tiramos fuerte…
El viejo Siset ya no dice nada;
se lo llevó un mal viento.
- él sabe hacia donde -,
mientras yo continúo bajo el portal.
Y cuando pasan los nuevos muchachos,
alzo la voz para cantar
el último canto que él me enseñó.
Si tiramos fuerte…
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