Feb

25

REFLEXIONES

Publicado en SInLaVeniA por Fernando de Silva

Hace unos años, en la mañana del 26 de Julio de 2.003, escribí unas reflexiones que ahora quiero compartir con mis lectores anónimos; el tiempo transcurrido desde entonces, más de 3 años, nos ha permitido sanear nuestras amistades, que ahora son distintas y más auténticas:

“Son las 8 de mañana del 26 de Julio de 2.003. Aunque hoy es sabado, me le levantado pronto para reflexionar (lo llevo haciendo varias horas en la cama), y expresar en palabras un pequeño bache moral que estoy sufriendo, y que superaré en no menos de 24 horas.

Vivo con una persona que padece una enfermedad incurable (salvo milagros de la ciencia, si es que se da prisa la investigación), sin tratamiento real, y progresiva; y estoy maravillado del coraje y fuerza moral y mental que tiene para afrontar la vida diaria con una entereza que muy pocos seres humanos tienen, y sabedora de que SIEMPRE me tendrá a su lado.

Pero estoy preocupado, y no lo puedo evitar, al tener la sensación de que poco a poco estamos sufriendo -y me expreso en plural porque formamos una equipo inseparable- un aislamiento físico y social que requiere una permanente adaptación a nuevas situaciones.

Y es que junto al aislamiento físico provocado por las barreras arquitectonicas y la limitación que impide acudir cada vez a menos sitios, tengo la sensación de que el aislamiento social va en aumento; y lo que es peor, comienza a sentirse, cada vez con más evidencia, el aislamiento de los amigos, o mejor dicho de aquellos que pensabas que lo eran, que constatemente buscan disculpas para evitar un encuentro, o tienen demasiados compromisos en los que no tenemos cabida. Y es que una silla de ruedas y una persona impedida fisicamente se convierten en uno estorbo o incomodidad para muchos.

Pero todo se supera con una permanente adaptación a las nuevas situaciones, y Conchita y yo tenemos entereza moral, coraje, fuerza mental y orgullo para recolocarnos permanentemente en la sociedad.

Lo que no vamos a consentir de nadie son desprecios, y a cada persona en la que notemos un comportamiento incorrecto la pondremos en su sitio, para hacerla ver -si su inteligencia se lo permite- que la peor limitación que puede sufrir un ser humano es la mental.

Pocas parejas han convivido con mayor intensidad y compartido todo. Nos pasamos las 24 horas del día juntos, porque queremos y nadie nos obliga a ello; y lo vamos a seguir haciendo. Y le digo a los demás, y en concreto a todos aquellos que creen alejarse de nosotros por su propia comodidad, que una convivencia tan intensa provoca una mutua fuerza moral que hace superables todas las situaciones adversas.

Son las 8,19 horas, tan solo han transcurrido 19 minutos, y ya me siento recuperado. Comenzamos un nuevo día.”


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3 Respuestas

Hola, Fernando, estoy bastante de acuerdo con tus primeras reflexiones, pero también me he preguntado el motivo que aleja a la gente de mi casa.

Quizá la enfermedad y la discapacidad no invitan a la gente - amigos y parientes - a sentirse cómodos, quizá la dificultad de compartir otros escenarios sea una causa, quizá el egocentrismo del enfermo y de su entorno -lógico por otra parte- no da cabida a otras expresiones de personas que tienen otro contacto con la realidad.

Pero vale la pena seguir, aun sin la venia de los demás o esforzándonos para recuperarla.

Un abrazo desde el Mediterráneo.

Fernando, hace ya tres años de esas reflexiones y has visto que a día de hoy tienes nuevos amigos, entre los que me incluyo, qué demonios!
Supongo que los “fltros” que marcan los momentos de nuestras vidas son tan necesarios y útiles como dolorosos. Los buenos amigos se cuentan con los dedos de una mano y los conocidos ni se cuentan. También los enemigos.
Yo flipo bastante con vosotros dos, desde fuera veo lógica la entereza y la fuerza, pero si estuviera dentro, como protagonista directa ¿la tendría?

Besos!
Mabel

Hola Fernando, bueno ya te comenté algo del tema, pero desde hace días estoy por escribirte aquí y no voy a esperar más.

Pocas cosas tengo que decir en cuanto a lo que comentas, ya que en el momento que lo leí me sentí y siento en su conjunto totalmente identificada, aún tu situación y la mía propia sean “diferentes” en ciertos aspectos.

Es esta la experiencia y vivencia que nunca deja de sorprender, por la reacción de aquellos, “los amigos” que dieron algo que en ese momento no terminas por saber que era…

Un abrazo y gracias por compartir ese sentimiento con los demás, en los que me incluyo. ;)

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